El Observatorio

Menos alumnas de ciencias en los países más igualitarios

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Una investigación recién publicada por la revista Psychological Science muestra que en los países con más políticas sociales a favor de la igualdad entre sexos, la proporción de mujeres en las carreras STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) es menor que en otros menos igualitarios. Lo sintetiza Olga Khazan en The Atlantic.

El estudio analiza varios factores: el rendimiento en ciencias de chicos y chicas adolescentes de todo el mundo, la valoración que hacen de sus destrezas en esas materias, el porcentaje de los que eligen estudios científicos o tecnológicos… Todos estos datos se comparan con el índice que elabora el Foro Económico Mundial para medir la brecha entre mujeres y hombres en diversos ámbitos.

El resultado es sorprendente: el porcentaje de mujeres entre los graduados en estudios STEM es especialmente bajo en los países cultural y políticamente más igualitarios (por ejemplo, Finlandia, Noruega, Suiza o Irlanda), mientras que resulta más elevado –aunque sin llegar nunca al 50%– en otros donde las mujeres están discriminadas, como Emiratos Árabes Unidos, Túnez, Turquía o Argelia.

La explicación de esta paradoja no parece estar en las aptitudes: al examinar los resultados de los exámenes en ciencias, matemáticas y lectura en 67 países, los autores descubrieron que las chicas obtuvieron resultados parecidos o incluso mejores en dos de cada tres países analizados, y en casi todos había más chicas capaces de estudiar carreras STEM que las que de hecho las cursan.

No obstante, sí se ven diferencias en cuanto al sexo más representado entre los mejores en cada materia. En el conjunto de países, el 24% de chicas sobresale en ciencias; otro 25%, en matemáticas; y el 51%, en lectura. En cambio, con los chicos pasa lo contrario: los porcentajes son del 38%, el 42% y el 20%, respectivamente. Esta brecha aumenta en los países más igualitarios.

La hipótesis de los investigadores es que, en los países donde las mujeres tienen más difícil acceder al mercado laboral en igualdad de condiciones con el hombre (y específicamente a puestos que garanticen un salario suficiente), tienden a inclinarse más por las ciencias, pues les será económicamente más rentable. En cambio, en lugares más igualitarios y que cuentan con un sistema de protección social desarrollado, pueden elegir carrera sin ese condicionamiento.


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