El Observatorio

Más alumnos en las escuelas privadas no concertadas en Francia

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En Francia la mayor parte de la enseñanza privada está formada por escuelas bajo contrato con el Estado. A cambio de una financiación pública, estas escuelas siguen los mismos horarios y planes de estudio que las estatales, aunque pueden tener un ideario específico. Sin embargo, en los últimos diez años se están desarrollando también escuelas privadas independientes, no concertadas con el Estado, que atraen cada vez a más alumnos. Un reportaje de Le Monde se hace eco de su éxito y de algunas reticencias que suscitan.

Estas escuelas independientes escolarizan a 73.000 alumnos en primaria y secundaria, lo que equivale en torno al 0,6% del total nacional de 12,5 millones. La mayor parte de los alumnos están en la enseñanza primaria (57%), mientras que el resto se reparte entre la secundaria (34%) y la enseñanza posterior al bachillerato (9%).

Según la Fundación para la Escuela, que promueve este modelo, el número de nuevas escuelas se ha multiplicado por cuatro en los últimos siete años, y alcanza ahora 1.305 escuelas. El sector está creciendo, ya que en 2012 contaba con 58.000 alumnos en unas 900 escuelas.

Se concentran sobre todo en París y en las grandes ciudades: Lyon, Aix-Marsella, Toulouse, Niza, Grenoble, Burdeos... Dentro del sector hay idearios y estilos pedagógicos variados. Aunque la treintena de escuelas musulmanes atrae más la atención (y la sospecha), la realidad es que los alumnos de confesión musulmana representan solo el 8,8% del total en las escuelas no concertadas. La mayor parte de la oferta es laica, aunque también las hay confesionales.

Predominan las escuelas que han optado por una pedagogía clásica, que coexisten con otras de distintos estilos: Montessori, Steiner-Waldorf, autogestionarias, ecológicas…

La enseñanza es libre, pero deben asegurar un núcleo común de conocimientos. No reciben ninguna subvención del Estado.

Las escuelas independientes no son una novedad en Francia. Cuando en 1959 se aprobó la ley Debré, que rige las relaciones entre las escuelas privadas y el Estado, había unos 100.000 alumnos en las escuelas privadas no concertadas.

En los últimos tiempos han estado bajo sospecha, sobre todo por temor a que las escuelas musulmanas dieran lugar a un “adoctrinamiento” salafista. La pasada primavera se aprobó una ley que refuerza la inspección del Estado sobre estas escuelas y amplía los motivos por los que las autoridades pueden oponerse a su apertura (seguridad, cinco años al menos de experiencia del director, exigencia de una base común de conocimientos…). En 2017, todavía bajo la presidencia de Hollande, se intentó pasar de un régimen de simple declaración a otro de autorización previa. Pero el Consejo Constitucional rechazó esta medida.


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