Magacín radiofónico

Podwieczorku Przy Mikrofonie

Página 1

Autor: Sławomir Mrożek

Acantilado.
Barcelona (2019).
176 págs.
15 €
Traducción: Anna Rubió y Jerzy Sławomirski.

Comprar

El escritor polaco Sławomir Mrozek (1930-2013) dejó su país en 1963 y desde entonces vivió en Italia, Francia y México. En 1996 decidió regresar a Polonia, pero en 2008 volvió a marcharse, esta vez a Niza, donde vivió hasta su muerte.

Mrozek es conocido sobre todo por sus narraciones cortas. En Magacín radiofónico nos reencontramos con textos de ese estilo, en esta ocasión destinados a leerse en la radio polaca en 1960. Ya vemos en ellos las características que lo harán famoso: un humor del absurdo con el que desmonta la lógica de la burocracia comunista. Los planteamientos, quizá lo mejor de estos relatos, son directos y muy ingeniosos, con escenas tomadas de la vida misma (de Polonia pero extensible a muchos más sitios) y personajes que llevan los razonamientos a consecuencias grotescas.

Muchos de estos relatos transcurren en un cerrado ambiente de oficina, con funcionarios que profesan un temor servil a su jefe, quien a su vez rinde una obsequiosa pleitesía hacia sus superiores. También traslada a los mismos personajes a una taberna cercana. El narrador se ríe de las convenciones sociales, del culto a la autoridad, de la obediencia ciega de los ciudadanos… Pero lo hace de manera ingeniosa, buscando el lado cómico. La gran mayoría de los relatos son breves, de dos páginas como mucho. Esta edición incluye al final un monólogo radiofónico titulado “El agua”.

Será difícil olvidar relatos como “El kamikaze”, en el que un funcionario voluntario desaparece engullido por el papeleo en el Archivo de Asuntos Pendientes; “La ordenanza”, donde se pide eliminar de las canciones y poemas las referencias románticas a las nevadas (como “El esponjoso manto de nieve ha desplegado sus encantos”), ya que no reflejan la dura realidad; “Antonio”, donde los que cumplen años se refugian en un bosque huyendo de las celebraciones; o “El hijito”, que escribe una carta a la reina de Inglaterra en la que solicita ser adoptado por Su Majestad.

Para el crítico alemán Marcel Reich-Ranicki, citado en el epílogo de la antología La vida para principiantes, “Mrozek es un humorista que habla muy en serio, un escritor satírico que se burla del mundo con la intención de mejorarlo, es un surrealista que se enfrenta a la realidad, deformándola, para que reparemos en su verdadera naturaleza; es un hombre de lo absurdo que señala las contradicciones para provocar a la razón”.


Nuestra web utiliza cookies para facilitar el servicio. Si continúa navegando entendemos que las autoriza.