Los viajes de Gulliver

Gullivers Travels

Página 1

Autor: Jonathan Swift

Gulliver's Travels
Cátedra. Madrid (1992). 601 págs. 1.490 ptas.

Los viajes de Gulliver han tenido siempre una gran aceptación desde su publicación en Inglaterra en 1726. Sin embargo, la mayoría de las veces, se han editado de esta obra sólo algunas partes, las más sencillas de entender y las más comerciales y populares. Esta edición incorpora un aparato crítico verdaderamente excepcional. El trabajo de Pilar Elena es digno de elogio, pues aclara y explica las múltiples referencias del libro.

Jonathan Swift (Dublín, 1667-1745) es uno de los escritores más importantes de la literatura en lengua inglesa. Estudió en el Trinity College y fue ordenado sacerdote anglicano en 1694. Pasó largas temporadas en Londres, donde estuvo muy al tanto de la realidad política, social, cultural y religiosa. Además de obras satíricas, publicó poemas que evocan sus años de estancia en Londres y un gran número de panfletos políticos, muchos de ellos anónimos o firmados con pseudónimo. Hace poco se han publicado en castellano sus agudas Sátiras políticas (Humanidades, Barcelona 1992, 113 págs., 890 ptas.), que ayudan a conocer más en profundidad el espíritu y la personalidad del que fuera deán de la Catedral de San Patricio.

Los viajes de Gulliver sigue las pautas de la literatura de viajes, de moda en el siglo XVIII. A lo largo de los cuatro viajes que se relatan asistimos a un notable cambio en la actitud del narrador, que es el propio Gulliver, trasunto claro de Swift. En el primer viaje, el más conocido, se cuenta la estancia de Gulliver en Liliput. En el segundo, Gulliver cambia radicalmente de escenario: si en Liliput él era un gigante, en Brobdingnag es un enano microscópico.

En el tercer viaje Swift realiza una sátira más concreta de la cultura inglesa de su tiempo. El libro finaliza cuando Gulliver vuelve a Londres después de pasar una larga temporada en el país de los Houyhnhnms, donde Swift hace la crítica más devastadora de todo el libro a la condición humana: unos caballos encarnan la idea del animal político que ha encontrado sentido a la existencia en la implantación del Bien, mientras que unos hombres bárbaros, los yahoos, simbolizan la degeneración humana, la vida salvaje, la degradación de los que viven sólo para satisfacer sus instintos.

Los viajes de Gulliver, como todas las grandes obras, presenta, a pesar de las referencias tan señaladas a la realidad inglesa del siglo XVIII, muchas lecturas, y todavía hoy sigue siendo un libro completamente válido para reflexionar sobre la naturaleza humana.

Adolfo Torrecilla

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