El Observatorio

Los periodistas se han convertido en los moderadores de las redes sociales

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Las grandes compañías tecnológicas han delegado en el público y en los periodistas el “trabajo sucio” de detectar contenidos dañinos que contravienen sus propias normas de uso. Sin embargo, este sistema no funciona, sostiene Sam Levin en The Guardian.

Entre otros casos recientes, videos virales de YouTube mostraban a niños siendo torturados, teorías de conspiración ofensivas para las víctimas de matanzas y niñas vestidas de modo provocativo. Esos contenidos atrajeron millones de visitas y hasta hace poco estaban accesibles, pese a las quejas de usuarios. Sin embargo, pocas horas después de que algunos medios de comunicación se dirigieran a YouTube para señalarlos y pedir comentarios a la compañía, fueron retirados.

Según Levin, los periodistas se han convertido en los moderadores de facto para las grandes redes sociales, sacando a la luz el contenido ofensivo que las mismas compañías no han sabido detectar y que entonces retiran para evitar la mala publicidad. Sin embargo, dice, este sistema está fracasando.

Las redes sociales “están muy cómodas dejando que el público general o los medios tradicionales hagan el trabajo que les corresponde a ellas”, dice Jane Kirtley, profesora de ética y derecho de la comunicación en la Universidad de Minnesota. El principio que siguen es “maximizamos nuestra presencia y nuestras ganancias, y si algo sale mal, pedimos perdón”, dice Kirtley, citada por Levin.

Tanto Google como Facebook y Twitter han tenido que pedir perdón repetidas veces por permitir contenidos nocivos en sus sitios. Después de que las redes sociales recibieran críticas por este motivo a lo largo de este año, el 5 de diciembre YouTube anunció que en 2018 contrataría a miles de moderadores para luchar contra los videos perjudiciales para los niños. Sin embargo, Google (propietario de YouTube) afirmó que continuaría confiando sobre todo en la inteligencia artificial para identificar contenidos problemáticos. A pesar de ello, para muchos usuarios afectados, la mejor manera de hacer que las redes reaccionen suele ser acudir a un periodista.

“No existen soluciones sencillas al problema de la moderación, dada la abundancia y la complejidad de los contenidos, pero los expertos dicen que las redes sociales deben invertir muchos más recursos en personal con conocimientos de periodismo y ética”, escribe Levin. “Tienen que empezar a trabajar como una sala de prensa”.


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