Los obispos andaluces consideran ambiguo el proyecto de ley de muerte digna

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Los obispos de Andalucía han pedido al gobierno andaluz que clarifique varios aspectos del proyecto de ley de “Derechos y Garantías de la Dignidad de la Persona en el Proceso de la Muerte”, conocida como ley de muerte digna. Advierten que las ambigüedades del texto pueden favorecer una eutanasia encubierta.

Cuando en septiembre de 2008 se publicó el primer anteproyecto de esta ley, los obispos publicaron una nota en la que recordaban los principios morales que han de guiar la regulación del tratamiento clínico de los pacientes en el proceso de la muerte. Pero ahora, en una nueva nota del 22 de febrero, han decidido descender a detalles.

Los obispos valoran positivamente “cuanto se regule en favor de la humanización del proceso de la muerte, salvaguardando siempre el derecho primario y fundamental a la vida de toda persona. Tal es el caso de garantizar el derecho de todos los enfermos terminales a recibir una buena medicina paliativa, así como el apoyo a sus familiares (arts. 12-16)”.

No obstante, los obispos consideran que algunos aspectos del proyecto son ambiguos y exigen “mayor claridad”. El primero de ellos se refiere a la distinción que establece el preámbulo entre vida biológica y vida personal. A juicio de los obispos, esta clasificación “carece de fundamento antropológico”, ya que “la vida humana es siempre una unidad biológica y personal y la atención médica ha de ser integral”.

Y añaden: “Estas ambigüedades abren el camino a interpretaciones contrarias a la dignidad de la persona humana en el proceso de su muerte con el riesgo de favorecer una forma de eutanasia encubierta”.

En segundo lugar, los obispos piden a los legisladores que dejen claro que el respeto a la autonomía del paciente -uno de los fines de la ley- “nunca puede llegar a justificar decisiones o actos contra la vida humana propia o ajena, pues sin vida no puede haber libertad”.

El tercer punto conflictivo se refiere a la limitación del “esfuerzo terapéutico” de la que habla el proyecto. La nota aclara que “en los enfermos en coma o en estado vegetativo los cuidados ordinarios y básicos, como la hidratación y la alimentación, hay que realizarlos siempre. Si se prescinde de ellos en lugar de permitir la muerte inevitable lo que se hace es provocarla y esto es una forma de eutanasia”.

En cuarto lugar, los obispos piden que se dote a la ley de una “adecuada financiación que garantice los derechos del enfermo a una buena medicina paliativa y evite la menor duda de que el enfermo, aunque esté muy deteriorado por la enfermedad, no ha perdido ni un ápice de su dignidad”.

Por último, la nota pide que “ante el posible conflicto de valores” se reconozca a los profesionales sanitarios el derecho a la objeción de conciencia.


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