Los nuestros

Nashi

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Autor: Serguéi Dovlátov

Fulgencio Pimentel.
Logroño (2019).
1925 págs.
21 €.
Traducción: Ricardo San Vicente.

“Tienen ante ustedes la historia de mi familia. Una historia, espero, bastante ordinaria”. ¿Una historia ordinaria? La vida de Serguéi Dovlátov (URSS, 1941-Nueva York, 1990) fue ordinaria tal vez en la vida de la Unión Soviética, pero no en la literatura actual. En Los nuestros, Dovlátov escribe tratando de encontrar sentido a la realidad, pero en medio del absurdo que le rodea sólo encuentra una manera de comprender las cosas: acercarse al relato de las vidas de sus familiares y allegados.

Los nuestros representa la sociedad de la Rusia que el autor vivió hasta el exilio. Por eso la novela se fragmenta en episodios que perfilan sus seres queridos. Hay un abuelo formidable por su tamaño, fortaleza y apetito, Moiséi, que formó parte de la guardia del zar; y otro, Stepán, nihilista y reconcentrado contra el universo; Arón, el marido de su tía, que sólo reniega del comunismo cuando se cree libre de todo castigo al ver llegar la muerte... Y está el capítulo dedicado a Lena, su mujer, demoledor.

Los nuestros no se encierra en el marco habitual de una novela, y bien podría hablarse de cuentos o, mejor, de perfiles; también resultaría válida la imagen del rascacielos estalinista con muchos pisos (individuos, familia, sociedad, política...) contados desde un viaje en ascensor.

Esta oportunidad de leer en castellano a Dovlátov –otra es La extranjera (Galaxia Gutenberg)– permite acercarse a la reciente historia de la extinta Unión Soviética y conocer a aquel escritor, cuyos enemigos eran "el oporto barato y las rubias teñidas", un tipo que se miraba en la vida de quienes le rodeaban, que se enteraba de casi todo tarde, que vivió atropellado por los acontecimientos más nimios y tomó el largo atajo, el de la escritura. Quizá por eso la prosa de Dovlátov cuenta sin disfraces, demoras ni escondites, entre frases cortas y diálogos que no tienen desperdicio.

En Los nuestros el lector se sorprenderá por la mezcla de la carcajada y la realidad más atroz, la única manera de enfrentarse con un mundo que dejó de ser extraño para resultar incomprensible.


Versión actualizada de la reseña publicada el 27-06-2001 sobre la edición de Áltera, del mismo traductor.


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