Los niños leen más que antes

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Las pantallas puede ser aliadas de la lectura para los niños, pero también pueden perjudicarles en su capacidad de atención. Destacamos algunas frases de la entrevista con María Zabala, periodista y experta en familia y tecnología, realizada por Miguel Castellví.

Por delante de los adultos. “Según un estudio de Gallup, a finales de los años cuarenta un 21% de los jóvenes leían, mientras que en 2005 leía un 47%. También el Pew Research Internet Project, en un estudio de 2014, ha comprobado que los jóvenes leen más hoy que antes. Y más que los adultos. Aunque parezca lo contrario, ahora se lee más que en los años cuarenta. Ahora bien, un estudio de la Fundación Kaiser sobre los hábitos de lectura de los chicos entre 8 y 18 años dice que se ha reducido la lectura impresa, pero cuando se desglosa la información se ve que ha descendido brutalmente la lectura de revistas –antes, en los años ochenta, se leían muchas revistas, tipo Superpop, y revistas juveniles–. Ahora los niños leen libros, no revistas”.

En papel o en pantalla, comprenden igual. “Según Children Mobile, que ha estudiado la relación de los niños con las pantallas, lo que menos hacen los niños con las pantallas es leer. Juegan. Y cuando se les pregunta, dicen que para leer o estudiar prefieren el papel. Yalda T. Uhls, una psicóloga y especialista en medios, dice que si das a leer un texto a un grupo de jóvenes y luego les pides un comentario, no se producen diferencias de comprensión entre los niños que lo han leído en una tableta y los niños que han leído en papel”.

“Nuestra atención involuntaria está sobreexcitada por las pantallas, y leer es una manera de ejercitar la atención voluntaria”

Las tres ces. “Hay tres elementos fundamentales: el contenido, el contexto y el propio niño. En inglés se llaman “las tres C”: content, context, child. Cuando uno lee tiene que entender lo que está leyendo, el contenido, te vas haciendo la imagen visual. Hay un contexto. Y luego está el niño, porque no todos los niños leen igual, no todos interiorizan lo que están leyendo, no todos tienen la misma capacidad para ejercer su atención voluntaria. Vivimos en un mundo en el que nuestra atención involuntaria está sobreexcitada, porque las pantallas son acaparadoras de atención involuntaria, miramos y no hace falta que hagamos nada más, nos dan todo hecho, somos consumidores pasivos. Hay que enseñar a los niños a ejercer su atención voluntaria, en la que necesitan pensar. Leer es una manera de ejercitar la atención voluntaria”.

No hay una manera única. “No digo cómo crear niños lectores, porque sinceramente creo que no hay una manera única. Ni con el ejemplo creo que sea suficiente. Pienso que hay que trascender el debate lectura en papel-lectura en pantalla y centrarnos en crear niños lectores multiformato. Mis hijos van a leer en pantalla, quiera yo o no. Yo querría que leyesen mucho en papel, y que su relación con las pantallas fuera muy saludable, pero el deseo no basta. El problema es que los padres y los educadores no tenemos las herramientas suficientes hoy por hoy. Precisamente porque conseguir las herramientas es difícil, yo creo que hay que dejar de lado los prejuicios y pasar a un discurso más abierto o más realista: es mejor que lean a que no lean, es mejor que lean bien a que lean mal, que usted lea con él le ayuda a poner en contexto lo que lee, y esto es muy importante”.


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