Los metodistas se adhieren a la Declaración sobre la Justificación acordada por católicos y luteranos

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La Conferencia Mundial Metodista, celebrada en Seúl (Corea), del 20 al 24 de julio, ha acordado adherirse a la Declaración de la Doctrina sobre la Justificación, firmada en 1999 por la Iglesia Católica y la Federación Luterana Mundial (ver Aceprensa 163/99).

La Declaración supuso un paso adelante en el ecumenismo, ya que la polémica sobre la fe y las obras en la justificación (salvación) del hombre fue desde Lutero causa de desunión entre católicos y protestantes. En la Declaración acordada en 1999 se afirma que el hombre es justificado por la gracia de Dios recibida en la fe. El hombre sin la gracia de Dios no se salva. A la vez, el hombre es movido por la gracia de Dios a hacer buenas obras. Por eso, una fe sin obras sería una fe muerta.

La Declaración supuso superar una serie de malentendidos y de distintos modos de ver las cosas. Los protestantes pensaban que los católicos deseaban de algún modo obligar a Dios, en cuando hacían depender la gracia de las obras. Y los católicos creían que los protestantes no daban ninguna importancia en el plano religioso a las obras del hombre.

La adhesión de los metodistas a la Declaración conjunta muestra que protestantes de diversas sensibilidades pueden reconocerse en ella.

Benedicto XVI, al recibir a finales del año pasado a una delegación del Consejo Mundial Metodista, manifestó que la adhesión a la Declaración sobre la Justificación "contribuiría a la reconciliación que deseamos ardientemente y sería un paso significativo hacia la meta de la plena y visible unidad en la fe".

El metodismo, fundado por el inglés John Wesley, se originó en la Inglaterra del siglo XVIII como un movimiento de renovación espiritual dentro del protestantismo. Gracias a su impulso misionero se extendió sobre todo por el Imperio Británico y por Estados Unidos. Desde los comienzos puso especial énfasis en el servicio social y en la educación.

Actualmente se estima que hay unos 75 millones de metodistas en todo el mundo. La importancia del metodismo en Norteamérica ha ido en declive, pues un creciente número de fieles han preferido adherirse a iglesias que consideran teológicamente más tradicionales.

Al mismo tiempo, el Consejo Mundial Metodista aprobó por unanimidad una resolución en la que autoriza a profundizar en el diálogo con la Iglesia católica, con el fin declarado de alcanzar "la plena comunión en la fe, la misión y en la vida sacramental".


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