Los Hechos de los Apóstoles, según Mitterrand

Página 1

En una larga entrevista publicada en Le Figaro (8 y 9-IX-94), el presidente francés François Mitterrand aborda, entre otras muchas cosas, su actitud ante la religión. Su visión de los primeros cristianos no dejará de sorprender al lector familiarizado con los Hechos de los Apóstoles.

- ¿Se ha hecho usted creyente?

- Soy más bien agnóstico. No es por falta de buscar, pero no sé lo que creo. La trascendencia es un asunto que me importa mucho. Pero no llego a decidir. Y sería hora...

- No es traicionar un secreto decir que desde siempre usted lee libros sobre cuestiones religiosas. ¿Qué es lo que le interesa en este momento?

- Pablo de Tarso. Me apasiona su vida y su obra. Es uno de los personajes más prodigiosos de la historia. He recompuesto todos sus itinerarios, especialmente en Asia Menor, y me gustaría seguirlos, si tuviera tiempo.

- ¿Qué ha aprendido de San Pablo?

- De joven, San Pablo era un enemigo de los cristianos, a los que perseguía. Después, un día, en el camino de Damasco, tuvo la Revelación. Entonces, como todos los que cambian de campo, se convirtió en un infatigable militante cristiano. En Antioquía funda su propia comunidad donde, tratando de desarrollar un cristianismo universal, condena el principio de la circuncisión. En este punto, se opone cada vez más a las autoridades religiosas de Jerusalén. Se roza el cisma. Hasta que finalmente decide circuncidar él mismo a todos sus compañeros. Esta fue la primera gran crisis de la Iglesia.

En el fondo, los primeros cristianos, en torno a Santiago, eran integristas que exigían de los judíos más moral, más rigor, más virtud. Estaban constantemente en el Templo clamando contra los vicios de la religión judía. Y, de vez en cuando, les mataban a pedradas... Lo que me gusta de San Pablo es su sentido de lo universal.


Nuestra web utiliza cookies para facilitar el servicio. Si continúa navegando entendemos que las autoriza.