Los eduardianos

The Edwardians

Página 1

Autor: Vita Sackville-West

Tusquets.
Barcelona (2018).
309 págs.
19 €.
Traducción: María Luisa Balseiro.

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La escritora inglesa Vita Sackville-West (1892-1962) publicó en 1930 Los eduardianos, novela que tuvo un éxito fulgurante en su momento y, junto con Toda pasión apagada, es su obra más conocida.

La historia, con ciertas reminiscencias autobiográficas, está ambientada en la primera década del siglo XX, en la llamada era eduardiana, una sociedad rígida con especial atención a las apariencias. La autora narra la trayectoria y evolución de dos hermanos, Samuel y Viola, centrándose más en el primero. En 1905, los dos viven en la lujosa mansión de Chevron donde se reúne la aristocrática sociedad inglesa, una atmósfera exquisita y refinada en la que por encima de todo imperan los modales de unas gentes que se divierten superficialmente. Para ellas, lo que prima es la imagen que ofrecen a los demás, aunque en su vida privada haya conductas vergonzosas. Entre los dueños de la casa y los sirvientes hay un muro casi infranqueable; algunos rasgos y sucesos pueden recordar la serie televisiva Downton Abbey.

En ese mundo aparentemente privilegiado, los dos hermanos inician su despertar ideológico y sentimental. Samuel estudia en Oxford y ya con 19 años es un atractivo y veleidoso joven que busca el amor una y otra vez sin éxito. Aunque le fascina la comodidad en la que está instalado, por otro lado se rebela y desprecia Chevron, por considerarlo artificial.

A Chevron llega Leonard Anquetti, un tipo nada convencional, explorador y aventurero, que en sus conversaciones con Samuel le abrirá los ojos a otras realidades y le hará ver las desigualdades de clase en las que está inmerso. Estas charlas influyen en sus decisiones y le lanzan a seguir caminos más independientes, hacia donde también se dirigen las ideas de Viola, aunque ambos tendrán que enfrentarse a la férrea presión de su aristócrata madre y sus amistades. La novela concluye con la coronación del rey Jorge en una fastuosa ceremonia en la Abadía de Westminster, hecho que pone fin a la era eduardiana.

La autora, gran observadora, maneja una bella prosa con la que construye un certero y provocador retrato de la aristocracia inglesa del momento y emplea su agudeza y fina ironía para recrear este mundo con imágenes de una estética rancia que insinúa su decadencia, y brillantes descripciones del lujo de cortinajes, alfombras, muebles y objetos inútiles, frente a la banalidad e hipocresía de los habitantes de Chevron. Vita Sackville-West también explora el mundo interior de sus protagonistas con interesantes apuntes introspectivos.


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