Los argentinos admiran y quieren al Papa porteño

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La elección del Papa Francisco ha sido celebrada en Argentina como si la selección nacional hubiera ganado el campeonato mundial de fútbol. Los comentarios publicados en la prensa del país reflejan en general admiración por la persona de Jorge Bergoglio, con quien mucha gente común ha tenido contacto directo.

En la edición especial de hoy, el diario La Nación publica comentarios y testimonios sobre el nuevo Papa. Jorge Bergoglio, pastor de la archidiócesis de Buenos Aires durante más de veinte años (primero como obispo auxiliar y luego como arzobispo), no es solo una personalidad pública en Argentina, que ha proclamado la doctrina cristiana sobre asuntos de relevancia moral y social. Sobre todo en la capital, donde nació, es muy conocido también porque se ha relacionado con la gente común y se le podía ver en el transporte público o en las villas miseria: los asentamientos llenos de viviendas precarias repartidos por la capital.

Pastor sencillo y austero
“Él es como todos lo conocemos”, dice Roberto Bosca. Y lo describe así: “ Un hombre de pocas palabras, humilde, de gustos sencillos, con un perfil ajeno a los gestos espectaculares: un hombre normal. Cuando los argentinos nos caracterizamos por enfermarnos de importancia, él no parece importante, pero lo es”.

Un rabino lo describe como “un hombre de una sencillez absoluta, de una humildad impresionante”

Guillermo Marcó, anterior portavoz de Bergoglio, le define como un hombre “muy lúcido” así como un gran pastor. “Impacta su cercanía con la gente. Siempre visita villas, los Jueves Santos lava los pies a los pobres, hace visitas a las cárceles, a los enfermos de HIV, celebra misas en Constitución”, dice en declaraciones recogidas en Clarín. “Es intachable. En su vida privada es muy sencillo y austero. Se despierta todos los días a las 5.30 a rezar. Sus opciones de vida siendo cardenal han sido seguir haciendo una vida normal, común”.

El rabino argentino Ángel Kreiman, desde hace un año residente en Jerusalén, hace un retrato parecido. “Es un hombre de una sencillez absoluta, de una humildad impresionante. Cada vez que llamaba a pedir audiencia con él, me decía: para qué vas a pedir audiencia, si aquí estoy; hablá conmigo”. Otras personas relatan más anécdotas en las que destaca el mismo rasgo.

“Está siempre junto al pueblo, tiene una moral intachable y una humildad muy notable –declara Carlos Mraida, pastor de la Iglesia Bautista del Centro–. Ha tenido grandes gestos pastorales, como lavarles los pies a los presos, celebrar misa en lugares muy pobres o visitar la Villa 31”. Mraida, uno de los coordinadores del espacio de diálogo interreligioso Comunión, Renovación de Evangélicos y Católicos, conoce al nuevo Papa por los encuentros anuales de esta entidad y otras reuniones del cardenal con pastores evangélicos.

“Su liderazgo está determinado por la lucha contra la pobreza, en su obsesión contra el tráfico de personas y de drogas; en su preocupación por los jóvenes”

Compromiso social, sin teología de la liberación
También son numerosas las referencias a su preocupación por los pobres. En sus visitas pastorales a las parroquias de la archidiócesis no omitía las villas. “Su liderazgo –dice el periodista Carlos Pagni– está determinado por la lucha contra la pobreza, que se materializó en la organización de los curas villeros; en su obsesión contra el tráfico de personas y de drogas; en su preocupación por los jóvenes”.

Es general la observación de que este compromiso social es evangélico y muy alejado del que proponía la teología de la liberación de cuño marxista. Pagni recuerda que Bergoglio, cuando era provincial de la Compañía de Jesús en Argentina, rectificó el rumbo al que la estaban llevando los liberacionistas. Bosca escribe: “La nueva sensibilidad religiosa subraya los contenidos humanistas del mensaje. Los teólogos de la liberación lo intentaron, pero en muchos casos enfermaron de ideología, corrompiendo ese mismo mensaje. Francisco lo vive naturalmente, sin recurrir nada más que al Evangelio. En la salvación cristiana, a partir del misterio de la encarnación se encuentra incluido todo el hombre. Con su simplicidad, Francisco está en medio del pueblo cristiano de un modo distinto pero tan viejo y original como el Evangelio”.

A eso se refiere también Luisa Corradini cuando repasa la situación de la Iglesia católica al comienzo del nuevo pontificado. “En el continente americano es necesario ser capaz de dar un nuevo aliento. En el Sur, a fin de recuperar el terreno perdido en manos de los evangelistas protestantes que supieron ganarse las clases más pobres, desorientadas por las enseñanzas de la Teología de la Liberación de los años 70 y 80”.

El Papa “Francisco conoce la virtud de la caridad, pero detesta que los pobres terminen en el mercado del clientelismo político”

La visión de Bergoglio tampoco coincide con las políticas implantadas en Argentina y otros países de Latinoamérica, precisa Joaquín Morales Solá, comentarista político de La Nación. “Incitó a sus curas en Buenos Aires a meterse en las villas miseria, a trabajar con los pobres por un destino mejor y a alejarlos del riesgo de las drogas. Francisco conoce la virtud de la caridad, pero detesta que los pobres terminen en el mercado del clientelismo político. ‘Esa es la práctica política más inhumana que conozco, porque condena a los pobres a la dependencia, a pedir siempre sin esperanzas’, me resumió”. También Pagni opina que la elección del Papa Francisco sirve para “ interpelar al populismo asistencialista y la razón que lo alimenta: la desigualdad”.

Querido por judíos y cristianos no católicos
El Card. Bergoglio tiene muy buenas relaciones con la comunidad judía argentina, como se deduce de las citadas declaraciones del rabino Kreiman. El director del Congreso Judío Latinoamericano, Claudio Epelman, dijo: “Conocemos sus virtudes y no tenemos dudas de que hará un gran trabajo al frente a la Iglesia”. Otro rabino argentino, Sergio Bergman, celebró la noticia así en Twitter: “¡Con profunda emoción y en oración por la designación de #Bergoglio como nuevo papa!” Y en un segundo tuit añadió: “Argentinos y hombres y mujeres de buena voluntad, como hermanos, celebramos la unidad en la diversidad convocados por Francisco I”.

También manifestaron su satisfacción representantes de otras confesiones presentes en la Argentina. Gregory Venables, arzobispo de la Iglesia Anglicana Episcopal Argentina, describió al Papa Bergoglio como un hombre “sencillo, que se abre y se deja conocer”. Añadió: “Conoce la realidad y habla con claridad y honestidad. Jamás lo hace con bronca o ironía. Y más allá de que tiene una gran inteligencia, su humildad le permite inspirar esperanza y optimismo en la gente”. Venables incluso cree adivinar por qué fue elegido Bergoglio: “Sospecho que impulsó a los cardenales que es un hombre profundamente cristocéntrico y con una espiritualidad íntegra”.

Firme y conciliador
En cambio, no ha habido buena sintonía entre el Card. Bergoglio y los Kirchner. La reacción de la presidenta Cristina Fernández se ha considerado tibia en Argentina. No fueron del gusto del gobierno algunos pronunciamientos del cardenal sobre cuestiones sociales como las drogas (ver Aceprensa, 13-04-2009). En los años recientes, el roce más fuerte vino a raíz de la aprobación del matrimonio homosexual (ver Aceprensa, 23-07-2010). Cuando se debatía el proyecto, el cardenal declaró: “No seamos ingenuos: no se trata de una simple lucha política; es la pretensión destructiva al plan de Dios”.

Pagni recuerda algunos episodios. “Cristina Kirchner no ahorró a lo largo de estos años agravio alguno para Bergoglio. Trasladó el tedeum a otras diócesis, tratándolo como a un gobernador de la oposición. Cuando Néstor Kirchner estuvo internado, echó de la clínica al sacerdote que lo visitó en nombre del cardenal. Desde el corazón del kirchnerismo, el presidente del CELS [Centro de Estudios Legales y Sociales, ONG fundada en 1979 para combatir las violaciones de derechos humanos bajo el régimen militar], Horacio Verbitsky, lo acusó en varios libros de complicidad con la dictadura militar. (…) Los cardenales que participaron del cónclave anterior recibieron una lluvia de correos vituperando a Bergoglio para impedir lo que sucedió ayer. Los enviaban militantes del oficialismo”.

Según un colaborador de Bergoglio que Pagni cita sin identificarlo, el cardenal “jamás se refirió a los Kirchner, y hasta hace algunos años los admiraba como cuadros políticos”. En palabras de “un prelado” que el periodista tampoco nombra, “la comunicación es imposible porque el kirchnerismo reduce su visión de la Iglesia a categorías ideológicas”.

De todos modos, la insistencia en los desacuerdos entre los Kirchner y Bergoglio puede llevar a hacerse una falsa imagen de que el cardenal iba siempre con el “no” por delante en cuestiones de interés público. Nada más lejos de la realidad. Según explica el diario Clarín, Bergoglio fue un apasionado promotor de la unidad de los argentinos. Por eso elogió con agrado a Cristina cuando ella empleaba el tono conciliador en sus discursos, si bien también le reprochó cuando dejaba de hacerlo.

En otro artículo de Clarín, el Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri, destaca la sensibilidad y el compromiso que mostró el cardenal Bergoglio para trabajar, codo con codo con políticos de distinto signo, durante la crisis social, política y económica que atravesó Argentina en 2002.

Un ejemplo: la Secretaría de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires pidió ayuda a a personalidades de distintos ámbitos para que les ayudaran a impulsar la iniciativa Cultura por la Paz. “El hasta ayer cardenal Jorge Bergoglio se cargó al hombro ese programa”, explica Macri. “Los mejores consejos provienen de las actitudes ejemplares que, como la suya, alentaban en nosotros la aceptación de las virtudes del diálogo, de una acción política de cercanía con el pueblo y el respeto por la unidad en la diversidad”.

Para terminar, valga el comentario de José Ignacio López, que recuerda a Benedicto XVI al hablar de su sucesor: “La Cátedra de Pedro, cargada de humanidad por el gesto de desprendimiento de un Papa que se declaró débil y entregó sus últimas fuerzas para conmover, para descentrar a la Iglesia y al mundo, ya no está vacía. Ha vuelto a cargarse de humanidad. Quien tomó el timón no es emperador ni superhéroe. Es el sucesor de un pescador”.


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