El Observatorio

Literatura de género

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Las mujeres leen más que los hombres, y muchas se han aficionado últimamente a novelas de suspense que aportan también una atención especial a la psicología femenina. Otra característica de tales obras es que están escritas por mujeres… aunque no siempre, dice Ellen Gamerman en The Wall Street Journal.

En Estados Unidos, las mujeres compran casi el 60% de la narrativa que se publica. Y una encuesta de 2014 permitió saber que, de los 50 libros más leídos por mujeres aquel año, 46 estaban escritos por mujeres. Este fenómeno se ha reforzado últimamente merced a un género de gran éxito entre las lectoras: la novela de suspense narrada en primera persona por una protagonista femenina y que gira en buena parte en torno al mundo interior de las mujeres.

La obra cumbre del género es Perdida (Lone Girl), de Gillian Flynn, que es también la guionista de la versión cinematográfica. Otra muy celebrada es La chica del tren (The Girl on the Train), de Paula Hawkins. Estos bestsellers han descubierto un filón para las editoriales y, por tanto, han estimulado la producción de más libros del mismo estilo.

El último, que está vendiéndose mucho, es Final Girls, de Riley Sager. Pero ¿quién es Sager? Hasta ahora no había publicado nada. Su semblanza en la solapa no trae foto y está redactada de tal forma que no incluye ningún pronombre personal. Su nombre de pila vale tanto para mujeres como para hombres.

No se puede decir que sea un secreto, pero Riley Sager es el pseudónimo de un hombre llamado Todd Ritter, que antes publicó otros títulos con su verdadero nombre, pero no se vendieron bien. Él nunca dice que sea una mujer, pero si el público cree que lo es, no le importa; “es más: viene bien para vender”, dice Gamerman.

Nadie osa negar que un buen escritor, con independencia de su sexo, puede adoptar de modo convincente la voz de una mujer o un hombre, o un extraterrestre, o un perro, señala la periodista. Pero se sabe que en el género del thriller psicológico femenino, “bastantes fans ponen en duda la autenticidad de la narradora si el autor es un hombre”.

Así que otros escritores, además de Sager, han recurrido a pseudónimos neutros en cuanto al género. Lo más socorrido es emplear iniciales. J.P. Delaney, autor de La chica de antes (The Girl Before), es Tony Strong. Daniel Mallory, que confiesa: “Sería totalmente insincero si negara haber notado que las mujeres son las que impulsan estos libros”, sacará un thriller titulado The Woman in the Window a principios del año que viene, bajo el pseudónimo A.J. Finn. Sean Thomas, que ha publicado títulos bajo su nombre verdadero y bajo el de Tom Knox, en 2015 se introdujo en el género con Hermanas de hielo (The Ice Twins), y lo firmó como S.K. Tremayne. Adoptó este nuevo pseudónimo, dice, por consejo de sus editoras (no había hombres en el equipo).


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