Límites a la droga y el comercio sexual en Holanda

El nuevo gobierno se muestra más firme en temas de ética social

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Amsterdam. La imagen de Holanda como prototipo de sociedad permisiva está siendo superada para dar paso a un clima de mayor responsabilidad social, que intenta rectificar las experiencias desafortunadas del pasado.

En Amsterdam se han cerrado definitivamente un tercio de los escaparates del “barrio rojo”, donde se exponen prostitutas, tanto tiempo utilizados como reclamo turístico. Charles Geerts, dueño de edificios en este barrio en los que alquilaba a prostitutas 20 escaparates de los 50 que existen, ha decidido deshacerse de ellos. Al venderlos, se ha comprometido a no invertir su capital en el mismo tipo de negocio o en el de la droga. El ayuntamiento de Amsterdam, que desde 2003 ya había tratado de cerrar algunos porque las actividades criminales iban en aumento, ha apoyado este cambio.

Se ha comprobado que la legalización de la prostitución en 2000 no favoreció la desaparición de las redes clandestinas, sino que aumentó el tráfico de mujeres, la explotación y las tramas criminales en torno a estos negocios.

El nuevo gobierno se muestra también más firme en la lucha contra las drogas. Los ministros de Justicia y Sanidad han acordado incluir las setas alucinógenas en la llamada Ley del Opio, bajo la que se considera la ilicitud del uso de estupefacientes. En Holanda existen 180 puntos de venta de estas setas, 40 de ellos en Amsterdam. El motivo de la prohibición no es sólo las molestias que provocan en los alrededores, sino el efecto imprevisible del consumo. Las setas provocan alucinaciones peligrosas, comparables con el LSD, y a veces la muerte. Es conocido que turistas jóvenes de fin de semana, especialmente ingleses e italianos, vienen a comprar drogas blandas y a beber. La combinación es funesta. En 2004 se registraron 55 incidentes; en 2006, 128. La decisión de los ministros cuenta con una mayoría parlamentaria a su favor.

Otra medida que afectará a la economía de 24 horas es la reducción del número de domingos en los que se permite la apertura de comercios. A comienzos de 2008 el gobierno presentará un proyecto de ley al parlamento. La ley de apertura data de 1996 y permitía abrir más de 12 domingos por año a tiendas situadas en zonas turísticas. Pero muchos municipios habían abusado de esta posibilidad y chocado con grupos de población que la consideraban un atentado a su descanso dominical. Aunque los partidos liberal y D66 no están de acuerdo, hay una mayoría en la Segunda Cámara que lo apoya.

Y respecto a la situación de la mujer, el ministro socialista Ronald Plasterk ha presentado los planes para desarrollar esta política entre 2008-2011. Además de una mayor participación en el mundo laboral (cada gobierno intenta hacer trabajar más a la mujer holandesa fuera de casa, aunque la holandesa demuestra no estar por la labor), el plan aboga por un cambio en la imagen sexualizada de la mujer. Según el ministro, la imagen de la mujer como objeto de placer que da la publicidad, Internet o los videoclips es el caldo de cultivo de problemas como más embarazos entre adolescentes, anorexia o prostitución de menores; las jóvenes, pues, son las primeras y directas víctimas de esta cultura. La propuesta es educar a las adolescentes para que puedan defenderse de la manipulación de los medios de comunicación, de las revistas para chicas, los videoclips, la publicidad: prepararlas para el peligro de la hipersexualización de la cultura de la imagen actual.

Todas estas medidas reflejan la política del actual gobierno holandés, formado el pasado febrero (cfr. Aceprensa 18/07). El primer ministro Jan Peter Balkenende, democristiano, en coalición con una agrupación de pequeños partidos protestantes, ChristenUnie, y los socialistas del PvdA, sigue tratando de llevar a la práctica las medidas que acordaron al formar la coalición en puntos que atañen a temas sociales o éticos.


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