El Observatorio

Las muertes por sobredosis, al alza en Europa

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Los países de la Unión Europea, más Noruega y Turquía, contabilizaron 8.441 muertes por sobredosis de narcóticos en 2015, un incremento del 6% respecto a 2014, según refiere un recién publicado informe del Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías.

“Como en años anteriores –señala el documento–, el Reino Unido (31%) y Alemania (15%) concentraron cerca de la mitad del total de Europa. La causa se encuentra en parte en el tamaño de las poblaciones en situación de riesgo en estos países, pero también en la infranotificación” en otros. Entre los estados que disponen de sistemas de información relativamente sólidos, los datos revelan un aumento en la cifra de muertes por sobredosis en España, Holanda y Lituania.

Según el Observatorio, la sobredosis con heroína y otros opioides, a menudo en combinación con otras sustancias, constituyen el grueso de los casos. En el Reino Unido, pero también en Irlanda y en Turquía, fue donde más se incrementaron los decesos por esta causa.

En líneas generales, el número de muertes por consumo de narcóticos experimentó un alza entre 2014 y 2015 en todos los grupos de edad, excepto en el de 20 a 24 años, donde bajó ligeramente, pero siempre por encima de 600. Entretanto, los fallecimientos repuntaron con mayor fuerza en el grupo de 35 a 39 años, donde pasaron de 1.200 a 1.300.

 

Otros datos del informe indican que unos 93 millones de personas, poco más de una cuarta parte de la población de 15 a 64 años de la UE, han probado drogas ilegales alguna vez; que los hombres han sido quienes más han experimentado con ellas (56,8 millones de hombres frente a 36,8 millones de mujeres), y que la sustancia que más se probó fue el cannabis.

Por otra parte, entre los opioides, el más popular es la heroína, pero el consumo de sintéticos legales, como la metadona y el fentanilo, muestra una tendencia creciente. En Estonia, por ejemplo, quienes se sometieron a tratamientos de desintoxicación de opioides estaban mayormente enganchados a un derivado: el fentanilo, mientras que el más consumido en Finlandia fue la buprenorfina.

Precisamente en cuanto a terapias de desintoxicación, el informe señala que, de los 1,4 millones de personas que se sometieron a estos tratamientos, la mayor parte fue de adictos a los opioides. Este grupo de pacientes absorbe “la mayor cantidad de los recursos terapéuticos disponibles, principalmente en forma de tratamiento de sustitución” (solo en Estonia constituyen el 90% de los casos de drogodependientes bajo terapia). Le siguieron, en ese orden, las personas con dependencia del cannabis y la cocaína.

Respecto a lo anterior, y aunque el consumo de cannabis es cinco veces superior al de opioides, el Observatorio precisa que en 2016 se detectó la presencia de nueve opioides nuevos en el continente, y que ve en ellos un mayor peligro. “Pese a que actualmente desempeñan un papel de escasa relevancia en el mercado de drogas europeo, los nuevos fentanilos son sustancias muy potentes que plantean una amenaza grave para las personas y la salud pública”, apunta la fuente.


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