El consejo del gestor del fondo de inversiones más importante del mundo

Las empresas necesitan una visión a más largo plazo

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Hay que acabar con la tiranía del corto plazo para medir la rentabilidad de las empresas y fijarse más en su proyección a largo plazo. El consejo no es nuevo entre los gurús del management, pero cuando viene de Laurence Fink, que gestiona el fondo de inversiones BlackRock, el más importante del mundo, el aviso es de los que influyen en Wall Street. En una carta dirigida a los gestores de las principales empresas norteamericanas y europeas, Fink les pide que miren al futuro con las luces largas.

La miopía del corto plazo

Entre los inversores en las grandes empresas no todos tienen los mismos objetivos. Están los que buscan obtener las mayores ganancias a corto plazo comprando y vendiendo las acciones; y los inversores que persiguen objetivos financieros a más largo plazo, como suele ser el caso de los fondos de inversión. Por eso, grandes pensadores de la empresa, como el mismo Peter Drucker, advirtieron en su día que el énfasis en los resultados financieros a corto plazo estaba resultando contraproducente.

En una carta dirigida a los gestores de las principales empresas, Fink les pide que miren al futuro con las luces largas

Está claro que en los últimos tiempos ha predominado esta visión a corto plazo, que en EE.UU. se revela en la importancia que se da a los resultados trimestrales de las grandes empresas, criterio para la subida o bajada de su cotización. Y como hay que contentar al accionista, los gestores tienden a privilegiar los resultados a corto plazo.

Contra esta tendencia advierte Laurence Fink. El CEO de BlackRock señala que las empresas del índice S&P 500 (el índice bursátil de las empresas más importantes) repartieron en 2015 la proporción más alta de dividendos en relación a sus beneficios desde 2009. Fink no está en contra de que se retribuya bien al accionista, pero advierte que “muchas compañías siguen adoptando prácticas que pueden ir en menoscabo de su capacidad inversora en el futuro”. Por lo tanto, se trata de resistir a esta tendencia cortoplacista, que “es totalmente contraria al enfoque a largo plazo que necesitamos”.

“Muchas compañías siguen adoptando prácticas que pueden socavar su capacidad inversora en el futuro”.

Un marco de crecimiento a largo plazo

¿Cómo debería notarse esta visión a largo plazo al informar sobre la marcha de una gran empresa? Esta perspectiva debería llevar, dice Fink, a explicar a los accionistas cuáles son los planes de la empresa para crear valor a largo plazo, una estrategia que debería contar con la aprobación del consejo de administración. Las informaciones periódicas deberían detallar cómo marcha la empresa dentro de ese marco a largo plazo: cómo está innovando, cómo se está moviendo en un entorno competitivo, cómo se está adaptando a los cambios tecnológicos y políticos... Y la gestión del CEO debería estar centrada en ver cómo la empresa va progresando dentro de ese plan estratégico más que en la subida de un punto en la cotización.

La empresa debería explicar a los accionistas cuáles son los planes para crear valor a largo plazo

Fink acompaña su consejo con una advertencia importante en boca de quien gestiona tantos miles de millones de inversiones: “Sin estos planes claramente articulados, las empresas corren el riesgo de perder la confianza de los inversores a largo plazo”. Reducir las presiones del corto plazo y pensar en el crecimiento a largo, es “un asunto de primordial importancia para los clientes de BlackRock, muchos de los cuales están ahorrando para su jubilación u otros objetivos a largo plazo, así como lo es también para la economía mundial”.

Dos políticas necesarias

Para promover la visión a largo plazo, Laurence Fink señala dos áreas donde esta perspectiva favorecería el crecimiento de las empresas y de toda la economía. En primer lugar, la política fiscal debería crear incentivos para la inversión a más largo plazo. En concreto, el impuesto sobre las ganancias de capital debería ser mayor para el que vende sus acciones en un año que para el que mantiene su inversión durante tres o más. Este impuesto debería ser decreciente en función del tiempo de inversión.

En segundo lugar, Fink propone que en EE.UU. las empresas colaboren para resolver lo que califica de “crónica insuficiencia de la inversión en infraestructuras”, desde carreteras a saneamiento y centrales eléctricas. Para resolver lo que puede convertirse en un freno para el crecimiento, Fink propone buscar fórmulas de colaboración público-privadas para financiar esas infraestructuras.

La política fiscal debería crear incentivos para la inversión a más largo plazo

Nada de esto puede resolverse con una perspectiva centrada en el próximo trimestre. Pero Fink subraya que “la falta de políticas efectivas a largo plazo en estas áreas mina el ecosistema económico en el que funcionan las empresas y, con ellas, sus oportunidades de crecimiento a largo plazo”.


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