La tapadera

The Firm

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Director: Sydney Pollack

La tapadera
The FirmDirector: Sydney Pollack. Intérpretes: Tom Cruise, Gene Hackman, Jeanne Tripplerhorn.

Al club de escritores de best-sellers que logran que sus novelas sean llevadas al cine se ha apuntado con fuerza John Grisham: aparte de La tapadera ya se preparan films basados en El informe Pelícano y en El cliente.

Mitch (Tom Cruise) es un abogado que acaba de licenciarse en Harvard con un expediente envidiable. A poco de casarse, entra en un despacho de abogados en Memphis. Pero pronto descubre que las cosas no son lo que parecen. Su empresa se dedica a blanquear el dinero de la mafia. Y sólo caben dos opciones: aceptar las reglas del juego o quedar fuera de él... para siempre.

El veterano Sydney Pollack ha aprovechado bien el material del que partía para fabricar un buen thriller al estilo de Los tres días del cóndor. David Rayfiel -su guionista habitual- y Robert Towne -guionista de Chinatown- han sabido tejer una trama dinámica, en la que pronto se define el dilema del protagonista. ¿Debe olvidar las implicaciones morales de su trabajo o arriesgar su vida y su carrera colaborando con la policía?

La situación se complica cuando, en una ocasión, el protagonista es infiel a su mujer. Se plantea entonces la relación entre marido y mujer en nuevos términos: él no puede mirarla a la cara; ella piensa que debe abandonarle aunque su vida corra peligro. La exploración de las dudas que surgen tras el adulterio está lograda; en cambio, no resulta con-vincente, y sí ridículo, el modo de mostrar las circunstancias eróticas que provocan la infidelidad.

Hay un acierto pleno en la elección de los actores. Tom Cruise está magnífico. Jeanne Tripplerhorn encarna con solidez a su esposa. Entre los secundarios, destacan sobre todo Gene Hackman, en un papel contenido, donde se adivina al veterano abogado que en un tiempo se enfrentó al mismo dilema que Cruise, y Ed Harris, espléndido en el papel de incansable agente del FBI.

Cuando se estrenó la película, Pollack temía que fuera un fracaso. Se equivocó, aunque se entienden sus temores: algún punto flojo, un final no muy bien resuelto... Pero la película funciona en líneas generales y se sigue con interés. Logra además dejar claro que, en la mafia, son igualmente responsables dos tipos de personas: los que ordenan y ejecutan crímenes y los que, sin mancharse las manos, blanquean su dinero.

José María Aresté

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