“La red social”: secretos de cocina de la película de David Fincher

Página 1

El guionista y el director de la película sobre el nacimiento de Facebook han comentado algunos aspectos de su trabajo en una película que casi todos los críticos ven como la gran favorita para triunfar en los Oscar.

“Los temas de la película son tan viejos como la propia narración de historias: lealtad, amistad, poder, dinero, envidia, estatus social, celos. Si Esquilo viviera hoy, habría escrito esta historia; Shakespeare la habría escrito; Paddy Chayefsky la habría escrito. Afortunadamente para mí, ninguno de ellos estaban disponibles, así que me tocó a mí escribirla”.

Es lo que dice Aaron Sorkin, guionista de La red social, la nueva película de David Fincher sobre la fundación de Facebook. Sorkin es un guionista muy prestigioso, que se inició en el cine con Algunos hombres buenos y se consagró con la serie El Ala Oeste de la Casa Blanca. Sorkin abrió un sitio en Internet para que usuarios de Facebook le hicieran llegar opiniones y tener experiencias de segunda mano. Ese sitio recibió unas 10.000 visitas.

La historia de la película comienza en febrero de 2004, cuando un estudiante de Harvard de 19 años, Mark Zuckerberg, crea www.thefacebook.com, que en su primer mes de vida logra que se registren más de la mitad de los estudiantes de la universidad.

En diciembre de 2005, el sitio tenía 5,5 millones de usuarios. Unos usuarios que exponían gustos, aficiones, fotografías e informaciones varias sobre ellos mismos. El material quedaba a disposición de otras personas registradas en esa red social.

Facebook es, en palabras del propio Zuckerberg, una herramienta para compartir información. En la actualidad cuenta 500 millones de usuarios y está valora en 25.000 millones de dólares. Zuckerberg, a sus 26 años, es después de Bill Gates, el segundo de la lista de la revista Forbes.

La existencia de Facebook, su financiación y el uso que se hace de este sitio ha generado múltiples estudios, en los que abundan elogios y críticas.

De pirata informático a director ejecutivo

Para Sorkin, “la construcción de la película es tal que te permite ver todos los aspectos del polifacético Mark Zuckerberg, que hicieron de él un triunfador, y los percibes de forma totalmente diferente según con quién te identifiques en la historia”.

“A Mark -sigue diciendo el guionista- le motiva bien la fuerza o la debilidad, el temor o la valentía, la visión o la conveniencia, y la película continuamente transita en la delgada línea que separan estos conceptos. Mark es un anti-héroe que se convierte en un héroe trágico al final de la película porque paga un precio en ese camino. Él es fundamentalmente un pirata informático y los piratas son, por naturaleza, anarquistas. Se trata de burlar el sistema, de destruir lo que consideras que se entromete en tu camino.

”¿Contra quién se rebela Mark? Contra las personas que de alguna forma construyen el mundo que le hacen infeliz. Su concepto de autoestima se ha transformado en ira, ira explosiva. Pero para él la ira es un combustible, y entonces se le ocurre una idea, ¡Eureka!, y su vida parece hecha.

”Pero lo último que quiere hacer, y ésta es una parte importante de la película, es asesinar a Facebook convirtiéndolo en un bien de consumo que genera dinero y que no sea anarquista. Esa es la historia de la película, el viaje desde pirata informático a director ejecutivo”.

Rencillas entre los creadores de Facebook

Desde su creación, Facebook dio lugar a disputas entre sus creadores. Un grupo de antiguos compañeros de clase de Zuckerberg en Harvard, entre ellos los hermanos Winklevoss, alegaron que Zuckerberg les había robado la idea de una red social; mientras que Eduardo Saverin, el que fuera el socio empresarial de Zuckerberg y cofundador de Facebook, alegó que Zuckerberg le expulsó de la empresa tras financiar su crecimiento en un primer momento.

Sorkin pudo usar para escribir su guión los apuntes y la documentación que el escritor Ben Mezrich empleó para escribir su novela Multimillonarios por accidente, publicada en España por Alienta/Planeta, que aún no estaba terminada cuando Sorkin realizaba su trabajo.

Mezrich pudo entrevistar a Eduardo Saverin, el director financiero de Facebook, antes de que por un acuerdo extrajudicial fuera readmitido en Facebook, empresa de la que había sido despedido a instancias de los abogados de Mark Zuckerberg.

Según ha declarado Mezrich en algunas entrevistas, una de las cláusulas de ese acuerdo extrajudicial impide a Saverin hacer declaraciones sobre el asunto. Con lo que hasta cierto punto el libro de Mezrich es, en cierto modo, la visión del affaire Facebook según Saverin, como han puesto de relieve varios comentaristas norteamericanos.

Mezrich intentó entrevistar a Zuckerberg, pero desistió después de intentarlo durante un año. El escritor reconoce que lo que más tiempo le llevó fue la lectura de los sumarios judiciales de lo que podríamos llamar el caso Facebook.

Por eso, no es sorprendente que Sorkin confiese que su guión podría llamarse “Cinco hombres sin piedad”, porque, de hecho, una trama judicial es la que vertebra el relato de la película.

Fincher y su visión sobre Zuckerberg

Cuando le preguntan si Facebook es la consecuencia de la incapacidad de Zuckerberg para comunicarse, David Fincher, director de La red social, contesta que “hay ira o la sensación de no ser apreciado... o más bien ira por no sentirse apreciado (...). Creo que eso es muy humano, algo que nos pasa a todos alguna vez”.

Pero el caso de Zuckerberg, añade Fincher, muestra qué es inventar en la era de la información, en la que se da una relación continua con el usuario. “Creo que Mark comprendió de manera brillante esa realidad que pocas personas han podido comprender. En la era de la información, Steve Jobs tiene una relación no sólo con sus diseñadores de producto sino también con todas las personas que compran su producto. Y eso se debe a la relación que él tiene con el diseño: la relación que tiene con todo el mensaje, con el poder que le proporciona ser el dueño de estas cosas. Steve Jobs es un ejemplo de esto y Bill Gates no lo es. Y creo que eso es lo que Zuckerberg quiere ser, y creo que eso es en lo que Zuckerberg se ha convertido.”


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