La novela en casete se abre camino

En Francia progresa la venta de grabaciones literarias en cintas magnetofónicas

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La excusa de que no se tiene tiempo para leer es cada vez menos creíble. Ahora, en el atasco de tráfico, caminando por la ciudad o en un viaje largo, se puede escuchar la trama de una novela, o los versos de un poema declamado por su autor. En Francia, el mercado de los libros grabados en cintas magnetofónicas evoluciona favorablemente. Y en países anglosajones el libro en casete es ya un producto corriente. En nuevas dimensiones, vuelve de alguna manera la transmisión oral de las obras literarias.

Las editoras, para grabar la lectura de los libros, contratan por poco dinero a actores, actrices, o solistas musicales. En algunos casos, los propios autores se prestan a grabar su obra personalmente. Después de un estancamiento de ventas entre 1986 y 1990, en Francia las tiradas de casetes literarios se recuperan regularmente gracias a la calidad de los nuevos productos. No obstante, allí es un éxito una tirada de best seller en casete que ronde los 12.000 ejemplares.

Los responsables de las editoras de estos productos dicen que no quieren sustituir la lectura, sino fomentarla. De hecho, en las tiendas donde se venden, es corriente recibir clientes que compran una cinta antes de salir de viaje, sobre todo si van con niños.

Según la revista L'Express, en París sólo hay una librería especializada en este género. Mots et Merveilles, además de sus propias producciones, distribuye las obras de otros editores, unos 800 títulos.

En los países de lengua inglesa el mercado de los libros en casete está mucho más desarrollado. En Estados Unidos y en Gran Bretaña, bastantes editores publican simultáneamente en papel y en cinta magnetofónica los libros que esperan vender más.


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