La noche de los Cuatro Caminos

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Autor: Andrés Trapiello

Andrés Trapiello
Aguilar. Madrid (2001). 318 págs. 3.200 ptas.

Coinciden en el mercado unos cuantos títulos relacionados con los maquis, ese grupo de guerrilleros que después de la guerra civil mantuvieron una lucha armada contra el régimen de Franco. Mientras que Francisco Moreno (La resistencia armada contra Franco, Crítica), Ferran Sánchez Agustí (Maquis y Pirineos. La gran invasión: 1944-1945, Milenio) y Secundino Serrano (Maquis. Historia de la guerrilla antifranquista, Temas de Hoy), han elegido el género del ensayo, Andrés Trapiello ha seleccionado en La noche de los Cuatro Caminos un episodio aislado del maquis para ofrecer un testimonio que se encuentra a mitad de camino entre la novela y la historia.

Igual que ha hecho Javier Cercas en Soldados de Salamina (ver servicio 69/01) -escribir una novela sin ficción, ajustada en su intención a la realidad-, Andrés Trapiello parte de un suceso ocurrido en Madrid en 1945 para acometer la reconstrucción literaria del asalto a una subdelegación de la Falange por un grupo de guerrilleros urbanos del Partido Comunista. La propaganda franquista, que por lo general silenciaba las acciones de los maquis, prestó al suceso una espectacular atención, que se cristalizó en el multitudinario entierro de los dos falangistas fallecidos. A partir de ahí, las investigaciones policiales dieron sus frutos, y los autores del atentado fueron detenidos y después fusilados.

El libro se inicia con el encuentro fortuito de Trapiello en la madrileña Cuesta de Moyano, entre un montón de libros de viejo, con el dossier policial de esta causa. A partir de ahí Trapiello inicia las investigaciones hasta que da con el sumario completo. La reconstrucción tiene, pues, un trasfondo muy verosímil, aunque Trapiello introduce muchos elementos de ficción en el relato de los hechos, pues se ha documentado para la ocasión.

La mezcla de géneros facilita la lectura del libro; cuando predomina la vertiente literaria, Trapiello añade sus dosis de "piedad y mucho de perdón" a la hora de contar las pobres vidas de los personajes. Pero es probable, como escribe Trapiello en el prólogo, "que los historiadores, desde su punto de vista, encuentren demasiado novelesco este libro, y los críticos literarios, demasiado histórico, desde el suyo".

Adolfo Torrecilla

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