La maldad

Raíces antropológicas, implicaciones filosóficas y efectos sociales

Página 1

Autor: Enrique Bonete Perales

Cátedra.
Madrid (2017).
309 págs.
15 €.

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Al decir que el asombro es el origen de la filosofía podemos pensar que los objetos que lo suscitan son siempre maravillosos, como la grandeza o la belleza del mundo. Pero la incomprensible e indignante realidad del mal moral, lo que Enrique Bonete identifica con acierto con el término maldad, ha despertado el asombro a lo largo de la historia con igual fuerza y recurrencia. ¿Por qué el hombre se decide por el mal? ¿Realmente es libre cuando obra así? ¿Se puede seguir creyendo en un Dios que crea a un ser tan perverso? ¿Qué consecuencias debemos adoptar para combatir el mal en la vida individual y social? Todos nos hemos hecho estas preguntas cuando hemos contemplado el mal de cerca o, más aún, cuando lo hemos experimentado como víctimas o como agentes.

Para tratar de todas estas cuestiones, Bonete se sirve de una cuidada selección de textos de 32 filósofos. En la introducción que escribe a todos ellos presta especial atención a tres pensadores cuyas reflexiones sobre las raíces del mal han sido especialmente profundas, lúcidas e influyentes: Agustín de Hipona (s. V), Kant (s. XVIII) y Hannah Arendt (s. XX). El obispo de Hipona es el primero y el que mejor resalta el papel de la libertad como origen del mal moral. Kant resulta especialmente penetrante al explicar las fuentes que impulsan al hombre a realizar acciones inmorales, y que sintetiza en las tres siguientes: la fragilidad, la impureza y la malignidad. Arendt, por su parte, ha descrito como nadie los efectos sociopolíticos de la maldad humana, así como la psicología que subyace a determinados comportamientos criminales.

El texto seleccionado de Hume es de los más conocidos y desafiantes para la creencia en Dios: “¿Quiere Dios prevenir el mal, pero no puede?, entonces es impotente. ¿Puede, pero no quiere? Entonces es malévolo. ¿Puede y quiere? Entonces ¿de dónde sale el mal?”. El catedrático de la Universidad de Salamanca se hace eco en su antología de un buen grupo de pensadores (desde Leibniz a Kolakowski, pasando por Levinas o Hans Jonas) que enmiendan a Hume, haciendo ver que la existencia del mal no es un argumento contra la existencia de un Dios que sea, a la vez, omnipotente y bondadoso.

Este es el cuarto libro de Enrique Bonete que toma la forma de una antología de textos sobre algún tema medular del pensamiento humano. Empezó con una selección dedicada a la figura de Cristo; continuó con otras dos, sobre el poder político y sobre la felicidad humana. En el que ahora publica, como en el resto, Bonete comienza con una extensa introducción en la que identifica las principales cuestiones que se han planteado en torno a la maldad. Precisamente porque el tema admite infinidad de perspectivas y han sido incontables quienes han pensado sobre el mal moral, esa introducción es imprescindible para el no iniciado y útil también para el experto. A continuación presenta la selección de textos organizada cronológicamente, desde la Antigüedad hasta el siglo XX. Cada texto corresponde a un filósofo y va precedido de una presentación, en la que Bonete nos habla del autor y de las claves para comprender el texto escogido. La finalidad pedagógica que persigue el autor con estos libros se alcanza con creces. En el último, al tiempo que nos sitúa ante al abismo de la maldad, nos enfrenta a la responsabilidad personal y social de combatirla.


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