La demografía es el punto débil de China

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El régimen comunista chino creyó que la superpoblación amenazaba el futuro del país. El supuesto remedio, una dura política de control de la natalidad, es la causa de la verdadera amenaza que ahora pesa sobre el país. La demografía es el talón de Aquiles de China, dice The Economist.

En 30 años, la fecundidad china ha caído de 2,6 a 1,56 hijos por mujer; la registrada en Shanghái, 0,6, es probablemente la más baja del mundo. A mediados de siglo, China comenzará a perder población. Pero lo peor de esta evolución es el rápido envejecimiento, que exigirá del país unos enormes recursos sin tiempo para generarlos.

La edad media de la población china ha subido de 22 años en 1980 a 34,5 en 2010, un nivel próximo al de los países más ricos: por ejemplo, en Estados Unidos, es 37 años. Pero en 2050 China los habrá sobrepasado: con 49 años, la edad media será entonces casi nueve años más alta que en Estados Unidos. Esto significa que uno de cada cuatro chinos tendrá más de 65 años.

“China tendrá –dice The Economist– un montón de pensionistas antes de haber desarrollados los medios necesarios para atenderlos”. El costo de las pensiones prometidas para mediados de siglo pero sin respaldo financiero asciende hoy al 150% del PIB. La tasa de dependencia (mayores de 65 años y menores de 15 por 100 de 15 a 64) pasará de 11 a 42. Las familias, que hasta hace poco eran la única seguridad social para los ancianos, tendrían que suplir la falta de recursos. Pero el control de la natalidad se notará también en este campo, imponiendo la ley del 4-2-1: cada hijo único tendrá que hacerse cargo de dos padres y cuatro abuelos.


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