La caída de Gondolin

The Fall of Gondolin

Página 1

Autor: J.R.R. Tolkien

Editado por Christopher Tolkien.
Planeta.
Barcelona (2019).
326 págs.
21, 95 € (papel) / 12,99 € (digital).
Ilustraciones: Alan Lee.
Traducción: Martin Simonson.

Comprar

Igual que hizo en Beren y Lúthien (ver Tolkien: la fascinante forja de un mundo imaginario), en este libro Christopher Tolkien, el editor, introduce y comenta textos que su padre escribió sobre un episodio sucedido en la Primera Edad: la caída de Gondolin, una ciudad secreta de los noldor (o noldoli, o gnomos), una clase de elfos.

Tolkien escribió la primera versión de este relato, igual que las de Los hijos de Húrin y Beren y Lúthien, durante una convalecencia cuando era un joven soldado en la Primera Guerra Mundial (la época que destaca la reciente película Tolkien). Volvió a él varias veces en los años sucesivos, en distintas formas, unas más extensas y otras condensadas, hasta que lo abordó de nuevo, sin llegar a completarlo, en 1951. El editor explica que su propósito es comparar las distintas narraciones a partir de su evolución y señalar qué discrepancias hay entre ellas y qué pasajes fue reformulando su padre con el tiempo.

Aunque se dan explicaciones sobre cómo llegó a construirse Gondolin, el núcleo de la historia es que Tuor, un hombre, logra llegar a Gondolin enviado por Ulmo, el Señor de las Aguas, con el fin de llevar una importante advertencia para Turgon, rey de Gondolin; pero este decide “cerrar sus oídos al mundo de los pesares exteriores”. Tuor se acaba casando con la hija de Turgon, Idril Celebrindal, con la que tiene un hijo, Eärendel (que será el padre de Elrond, a quien recordarán los lectores de El hobbit y El Señor de los anillos). El narrador explica que Tuor y Beren fueron los únicos mortales que se casaron con elfas, y que como Elwing, nieta de Beren, se casó con Eärendel, “por ellos ha llegado la raza Elfinesse a la sangre mortal”.

Pero el elfo Meglin, el jefe de los mineros, que moraba en los recintos del rey “con una sonrisa en la cara y el mal en el corazón”, enamorado de Idril y celoso de Tuor, termina provocando la guerra. Tiene lugar entonces una batalla épica, en la que aparecen, entre otros asombrosos seres, dragones de fuego sobre los que montan feroces balrogs, “demonios que tenían látigos de llamas y tenazas de acero”. Los pasajes largos más espectaculares son los de la batalla por Gondolin –de una intensidad al nivel de las que se narran en El Señor de los anillos–, escritos en 1917, y el del largo viaje de Tuor y su entrada en Gondolin, de 1951.

El editor incluye informaciones para poner en contexto la historia y los personajes cuando lo considera conveniente, y añade, al final, una lista de nombres, unas notas adicionales con más explicaciones, genealogías y mapas. Aunque por su construcción no sea libro fácil para todos, quienes sientan entusiasmo por los grandes relatos de aventuras harán bien en leerlo: se estremecerán con seres como Ungoliant, la Tejedora de Sombras, “que vive en una hondonada en las montañas donde absorbe luz o cosas brillantes para tejer telarañas llenas de una negra y asfixiante oscuridad, niebla y sombras”. Y, sobre todo, disfrutarán con un héroe como Tuor, “la última esperanza” que nadie ha previsto ni preparado y que será “una luz que horadará la oscuridad”.


Nuestra web utiliza cookies para facilitar el servicio. Si continúa navegando entendemos que las autoriza.