La Bella y la Bestia

Página 1

Director: Bill Condon

Guion: Evan Spiliotopoulos y Stephen Chbosky.
Intérpretes: Emma Watson, Dan Stevens, Luke Evans, Ewan McGregor, Emma Thompson, Ian McKellen, Stanley Tucci.
123 min.
Jóvenes.

Hace más de veinticinco años, el popular cuento La Bella y la Bestia, de la francesa Jeanne-Marie Leprince de Beaumont, inspiró la película homónima de Disney, una magistral comedia musical que confirmó la resurrección definitiva del departamento de animación de la mítica productora. Se estrena ahora una ambiciosa nueva versión de aquel filme, esta vez en imagen real y animación digital, y con ciertas actualizaciones de su extremada historia de amor.

La protagonista es Bella, una joven hermosa, culta e independiente, que malvive en un pueblo de la Francia de finales del siglo XVIII, pretendida hasta el acoso por Gastón, un soldado vanidoso, inculto y machista. La vida de Bella cambia radicalmente cuando, para salvar a su padre, acepta ser prisionera de un príncipe malvado, convertido por una hechicera en una Bestia hosca y violenta, que pasea su profundo sufrimiento por las hechizadas estancias de su solitario castillo.

El irregular cineasta neoyorquino Bill Condon (Dioses y monstruos, Dreamgirls, La saga Crepúsculo: Amanecer 1 y 2, El quinto poder) saca brillo al rococó despliegue estético de la música, la fotografía, la ambientación, el vestuario, el maquillaje… Además, Emma Watson da la talla como actriz y como cantante, resulta sugerente la caracterización fantástica de la Bestia y las espléndidas animaciones digitales de los objetos del castillo deparan los momentos más divertidos y las coreografías musicales más brillantes. Sin embargo, el conjunto se alarga en exceso –el prólogo y el epílogo son insustanciales– y baja muchos enteros en todas las secuencias protagonizadas por Gastón, pues domina en ellas un humor tosco y enrarecido con una boba subtrama homosexual, que también enturbia el mágico clasicismo del baile final.

En fin, esta nueva revisión del cuento clásico, aunque vistosa, solo entretiene y fascina a ratos, y se queda muy lejos tanto de la magistral versión íntegramente animada de 1991 como de la excelente versión en imagen real de El libro de la selva, que Disney nos regaló el año pasado. 


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