Una declaración sin precedentes de los rabinos ortodoxos

Judíos y cristianos son aliados, no enemigos

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En los cincuenta años que nos separan del final del Vaticano II, las relaciones entre católicos y judíos han dado un giro radical. La declaración conciliar Nostra aetate inauguró una nueva etapa de diálogo y gestos de buena voluntad por ambas partes. Pero por parte judía no se había dado un paso tan significativo como la declaración firmada por destacados rabinos ortodoxos de Israel, EE.UU. y Europa, que reconoce que el cristianismo responde a un deseo de Dios y que judíos y cristianos tienen una misión en común para la salvación del mundo.

La declaración, con fecha 3 de diciembre, lleva por título: “Para hacer la Voluntad de Nuestro Padre en el cielo: hacia una asociación entre judíos y cristianos”. Es la primera vez en más de los dos mil años de agitada historia entre judíos y cristianos que un grupo de rabinos ortodoxos –opuestos a los liberales del judaísmo reformado– suscriben públicamente una declaración de aprecio a los valores religiosos del cristianismo.

Un cambio irrevocable

La declaración comienza reconociendo que después de dos milenios de “mutua hostilidad y distanciamiento”, los judíos tienen una “oportunidad histórica” de “aceptar la mano tendida” de los cristianos. “Judíos y cristianos debemos trabajar juntos para afrontar los retos morales de nuestro tiempo”.

Viendo en retrospectiva la Shoah, los rabinos consideran que el fracaso para superar la historia de enemistad entre cristianos y judíos y mantener un diálogo constructivo “debilitó la resistencia a las fuerzas malignas del antisemitismo que sumieron al mundo en el asesinato y el genocidio”.

“El cristianismo no es un accidente ni un error, sino el resultado de la voluntad divina”

Los rabinos reconocen que esto ha cambiado: “Reconocemos que desde el concilio Vaticano II las enseñanzas oficiales de la Iglesia católica sobre el judaísmo han cambiado fundamental e irrevocablemente”. La declaración Nostra aetate y los documentos que se inspiran en ella, dicen los rabinos, “rechazan inequívocamente cualquier forma de antisemitismo, afirman la eterna Alianza entre Dios y el pueblo judío, rechazan el deicidio y subrayan la relación especial entre cristianos y judíos, que fueron llamados por Juan Pablo II ‘nuestros hermanos mayores’ y ‘nuestros hermanos en la fe’ por Benedicto XVI”.

Ha crecido así un sincero diálogo entre ambas partes a lo largo de cinco décadas. “Apreciamos la afirmación de la Iglesia de que Israel tiene un lugar único en la historia sagrada y en la redención final del mundo. Hoy los judíos han experimentado un sincero amor y respeto por parte de muchos cristianos”, expresado en múltiples iniciativas y encuentros en todo el mundo.

La validez del cristianismo

Los rabinos se remontan a Maimónides y Yehudah Halevi, filósofos judíos de la España del siglo XII, para reconocer que “el cristianismo no es un accidente ni un error, sino el resultado de la voluntad divina y un don para las naciones. Al separar el judaísmo y el cristianismo, Dios quiso la separación entre dos asociados con diferencias teológicas significativas, no la separación entre enemigos”. Señalan también que Jesús trajo un doble don al mundo: reforzó la validez de la Torah y dio a los paganos los mandamientos para que se comportaran dignamente.

“Hoy los judíos han experimentado un sincero amor y respeto por parte de muchos cristianos”

“Ahora que la Iglesia católica ha reconocido la eterna Alianza entre Dios e Israel, los judíos podemos reconocer la validez de la construcción en curso del cristianismo como nuestro aliado en la redención del mundo, sin temor de que esto pueda ser explotado para propósitos misioneros”. Como reconoció la Comisión Bilateral del Rabinato de Israel y de la Santa Sede: “Ya no somos enemigos, sino aliados inequívocos en la articulación de los valores morales esenciales para la salvación y bienestar de la humanidad”.

“Judíos y cristianos compartimos una misión para perfeccionar al mundo bajo la soberanía del Todopoderoso”, asegura la declaración. “Judíos y cristianos tenemos en común más de lo que nos separa: el monoteísmo ético de Abraham; la relación con el Creador del cielo y de la tierra, que nos ama y que cuida de todos; las Sagradas Escrituras judías; la creencia en una tradición vinculante; los valores de la vida, de la familia, una rectitud compasiva, la justicia, la inalienable libertad, el amor universal y la verdadera paz mundial.”

Al mismo tiempo, los rabinos señalan que “el hecho de que seamos compañeros de ningún modo minimiza las diferencias que persisten entre las dos comunidades y las dos religiones. Creemos que Dios emplea muchos mensajeros para revelar su Verdad”.

Los rabinos concluyen su declaración diciendo: “Todos hemos sido creados a imagen de Dios, y judíos y cristianos seguiremos dedicados a la Alianza desempeñando un papel activo en la redención del mundo”.

“Judíos y cristianos compartimos una misión para perfeccionar al mundo bajo la soberanía del Todopoderoso”

Los firmantes iniciales de la declaración han sido 25 rabinos de Israel, EE.UU. y Europa, a los que se han unido, por el momento, otros nueve más. Uno de los firmantes, el rabino de Israel Eugene Korn ha comentado: “El gran avance de esta declaración es que influyentes rabinos ortodoxos de todos los centros de la vida judía reconocen finalmente que el cristianismo y el judaísmo ya no mantienen un duelo teológico hasta la muerte, y que el cristianismo y el judaísmo tienen mucho en común en el espíritu y en la práctica”.

También por parte del Vaticano se ha publicado en estos días un documento titulado “Los dones y la llamada de Dios son irrevocables”, que reitera las enseñanzas de la declaración Nostra aetate, los orígenes judíos del cristianismo y la disposición de la Iglesia a luchar contra el antisemitismo.


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