Impulso francés a los cuidados paliativos

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Ha sido bien acogido en Francia el anuncio del plan nacional de desarrollo de los cuidados paliativos 2015-2018 –el cuarto desde 1999–, presentado por la ministra de sanidad Marisol Touraine. Aparte del aumento de los medios financieros, hasta cerca de doscientos millones de euros, anuncia medidas esperadas, especialmente en el ámbito de la formación médica.

La ministra quiere fomentar la atención domiciliaria de la persona que sufre una enfermedad incurable: en su casa o en hogares de ancianos, como respuesta al deseo mayoritario de los ciudadanos reflejado en las encuestas de opinión; hoy por hoy, sólo el 20% de los pacientes afectados reciben cuidados paliativos, que permiten “superar el dolor, aliviar el sufrimiento psicológico y salvaguardar la dignidad”, según las expresiones de la ley de 1999. La proporción es aún menor en la atención fuera de hospitales.

Para avanzar en atención domiciliaria, es preciso también diseñar soluciones de relevo –de respiro– para las personas próximas que atienden a los ancianos y a los enfermos más o menos incurables. Aparte del diseño global –el Centro de Cuidados Laguna de Madrid ofrece experiencias muy interesantes–, exige coordinación con los sistemas de prestaciones establecidos en el ámbito de la seguridad social.

Se fomentará la atención domiciliaria de la persona que sufre una enfermedad incurable

Ante otro problema francés, la ministra Touraine fija objetivos numéricos para reducir la desigualdad territorial que se produce actualmente, como subrayó el Tribunal de Cuentas francés el pasado mes de febrero. Cada región deberá disponer de al menos una plaza de cuidados paliativos por cada 100.000 habitantes en 2018. Además, se crearán seis nuevas unidades de cuidados paliativos en 2016, así como treinta nuevos equipos móviles. Y parece importante que los servicios de salud activen pautas de detección precoz de los pacientes, para evitar que lleguen demasiado tarde a los cuidados paliativos.

Formación en las Facultades de Medicina

De otra parte, el ministerio desea impulsar la formación en cuidados paliativos de los futuros profesionales sanitarios. La actual es dispar y episódica. Según un informe del observatorio nacional sobre el fin de la vida, mencionado por Le Monde del 4 diciembre, sólo un 2, 6% de médicos generalistas habían optado por disciplinas en ese campo. Se plantea, por tanto, crear especialidades de medicina paliativa, de tratamiento del dolor de acompañamiento del final de la vida, así como reforzar el actual tercer ciclo de algunas especialidades, como geriatría, oncología, anestesia y reanimación.

Se trata del aspecto más elogiado por el conocido especialista en este campo, el profesor Régis Aubry, jefe de cuidados paliativos de Besançon: “sólo a partir de la formación y la investigación se podría extender una cultura paliativa”. Se trataría de evitar lo que señala en La Croix, el 3 de diciembre, Sylvain Fernandez-Curiel, dirigente de una asociación de usuarios del sistema sanitario: “en general, los médicos prefieren plantear un enésimo tratamiento antes que los cuidados paliativos, incluso cuando no hay esperanza de curación”.

Se creará la especialidad de medicina paliativa y tratamiento del dolor

También en España se echa en falta la formación de los médicos en cuidados paliativos, como señalaba el doctor Álvaro Gándara, presidente la Sociedad Española de Cuidados Paliativos, en una entrevista publicada en Aceprensa. Gándara recordaba que esa especialidad médica nace en Inglaterra en los años sesenta, con un carácter muy moderno: la multidisciplinaridad. Aparte de otros temas de fondo, reconocía que la formación en ese campo está muy descuidada en España. No es una asignatura troncal en las facultades, como sucede en Reino Unido, Australia o Canadá.

No se puede olvidar que en estos momentos está en tramite en el parlamento la ley Claeys-Leonetti sobre el fin de la vida, aprobada en términos muy distintos por la Asamblea y el Senado. Pero un comité conjunto de siete diputados y siete senadores tratará de llegar a un texto común definitivo en enero.


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