El Observatorio

Iglesia ortodoxa: divisiones en casa

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Los catorce líderes de las iglesias ortodoxas que se reunirán en un concilio en junio próximo en Creta, pueden ver torpedeada su voluntad de entendimiento debido a las críticas que reciben desde sus propias filas y que recelan del peligro de cualquier variación.

Según The Economist, la Iglesia Ortodoxa Georgiana, una de las más antiguas y tradicionales, ha adelantado que no firmará ninguna propuesta de declaración referida a «las relaciones de la Iglesia Ortodoxa con el resto de las Iglesias cristianas del mundo», ni ninguna otra que implique que, en pos de alcanzar la unidad cristiana, los ortodoxos tengan que acordar y combinarse con otros colectivos de credo cristiano.

«Desde su óptica purista –señala la publicación–, solo hay una Iglesia cristiana digna de tal nombre, y es la representada por la ortodoxia. Entretanto, en la Iglesia de Chipre, otro antiguo bastión de la cristiandad oriental, uno de los obispos más carismáticos de la isla, Athanasios de Limassol, ha formulado idéntica objeción: “La Iglesia Ortodoxa de Cristo… cree que la unidad de aquellos que creen en Cristo ya existe en la unidad de sus hijos bautizados… en la fe verdadera”».

Respecto al Patriarca de Rusia, Kiril, el semanario británico señala otra cuestión: «Su reciente reunión en La Habana con el Papa Francisco atrajo mucha atención a nivel global, pero el propio hecho de que conversara con un “herético” obispo de Roma ha desatado la reacción de algunos nacionalistas religiosos en Rusia (incluidos algunos muy influyentes), así como de parte de su rebaño fuera de la Federación Rusa: en Bielorrusia y Moldavia, algunos monasterios y clérigos conservadores han reaccionado a la reunión en La Habana con el cese de sus plegarias públicas por Kiril».

En tal sentido, las reacciones que pueden esperarse de cara al Concilio tendrían antecedentes nada amables, por ejemplo, en la extensa lista de acusaciones contra el propio Patriarca de Constantinopla, Bartolomé, por sostener relaciones cordiales con las Iglesias occidentales, incluida la católica. Tanto como a este, los disconformes criticarán al Patriarca ruso por su asociación «exageradamente amistosa» con los «liberales» de Constantinopla. «Algunos ya lo hacen», señala The Economist.

De tener realmente eco estas críticas –que no bastan para hacer descarrilar el encuentro de Creta–, un resultado más que probable podría ser la ausencia en el Concilio de algunos de los líderes del mundo ortodoxo, y un acuerdo con menos puntos que los esperados.


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