El Observatorio

Ideas contra el desperdicio de alimentos

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Los europeos tiraron a la basura 88 millones de toneladas de alimentos en 2012, un desperdicio que equivale a 173 kilos por persona y que, en términos monetarios, puede cifrarse en 143.000 millones de euros.

Para bajar esos números, los gobiernos y varios actores privados están poniendo su grano de arena, según The Economist. El semanario cita el ejemplo de un supermercado italiano, recientemente sancionado por tratar de donar alimentos a instituciones asistenciales, pero que ahora lo tendrá más fácil, a raíz de una ley aprobada el 2 de agosto en el Congreso que ofrece incentivos fiscales a las empresas que lo hagan.

“En febrero –añade–, Francia aprobó una ley para multar a los comercios que arrojen la comida en vez de entregarla a los bancos de alimentos u otras instituciones benéficas. Medir el alcance de estas medidas se ha vuelto además más fácil. En junio, un nuevo protocolo [europeo], lanzado con la cooperación de agencias de la ONU y otros grupos, establece los requisitos para asegurar que los países midan adecuadamente el desperdicio de alimentos”.

La publicación británica menciona, además, ejemplos de cómo la tecnología puede ayudar. “Matsmart, un sitio web sueco, permite a los compradores adquirir la comida excedente con descuentos. Existen también varias aplicaciones para conectar a comercios que tienen demasiada comida con grupos que tienen muy poca. Una de estas, FoodCloud, con base en Dublín, vincula a los refugios locales de homeless y a los bancos de alimentos con sus supermercados más cercanos. Unas 740 tiendas en toda Gran Bretaña e Irlanda participan en esta iniciativa”.

Justamente la fecha de caducidad, o el no saber “interpretarla”, es una de las causas principales del desperdicio. La UE estableció en 2014 la etiquetas de “[consumir] preferentemente antes de”, pero según estudio de la Comisión Europea, menos de la mitad de aquellos a los que se les preguntó qué significaba esto dieron una respuesta acertada.

“La mayoría de los griegos y los rumanos creen que pasada la fecha del ‘preferentemente antes de’, el producto debe tirarse”, pero de hecho no es así. En cambio, los suecos tienden a pensar que, pasada la fecha, un producto vegetal solo está demasiado maduro.

Los europeos, dice The Economist, se enorgullecen de ser “verdes” porque, de hecho, cada año desperdician menos que los norteamericanos o los australianos. “Tirar alimentos significa desperdiciar recursos utilizados en su producción, como el agua. Esto es especialmente torpe en países secos, como España. Y el problema irá a peor, en la medida en que el cambio climático haga menos predecible el régimen de lluvias”.


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