Holanda se desliza por la pendiente de la eutanasia

Se admite aplicarla a enfermos no terminales

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Amsterdam. En poco más de un año, Holanda ha empezado a traspasar los límites que, cuando se aprobó la eutanasia, se definían como "infranqueables". La eutanasia se podrá aplicar también a enfermos incurables que no estén al final de su vida, tanto si su sufrimiento es físico como psíquico. Las únicas condiciones para que el médico pueda aplicarla dentro de la ley serán: que el dolor sea insoportable, que la enfermedad sea incurable y que el paciente lo haya pedido explícitamente.

Esta nueva ampliación, acogida por mayoría en el Parlamento, ha sido el resultado de un debate sobre una iniciativa del Gobierno, y será votada definitivamente el próximo martes 21 de febrero. A la luz del debate no hay duda de que la enmienda será aceptada. La nueva legislación sobre la eutanasia entró en vigor en noviembre de 1993 (ver servicio 164/93). Liberalizaba una práctica que, en realidad, ya se venía viviendo hace 20 años. Desde 1993 el gobierno y el Tribunal Supremo han interpretado esta ley que, tras un "periodo de evaluación", será revisada en 1996.

Esta última nota es ya la segunda ampliación. La primera tuvo lugar el pasado julio a raíz de que el Tribunal Supremo exculpó a un psiquiatra -hoy día convertido en el caso Chabot (cfr. servicio 96/94)-, que había facilitado en 1991 el suicidio a una mujer de 50 años aquejada de sufrimiento moral y que le había pedido acabar con su vida. Después de esta sentencia, la Fiscalía del Estado retiró once casos de acusaciones que trataban de eutanasia a enfermos no terminales.

La actual nota es la normalización de esta sentencia: el sufrimiento puede ser psíquico y el enfermo no terminal.

Por otro lado, esta medida no sorprende en absoluto. El actual gobierno, la llamada "coalición violeta" (liberales, socialistas y D-66, un partido de izquierdas), siempre habían intentado ir más allá de lo que llegó a tolerar el anterior gobierno, de la coalición democristiana-liberal.

El partido demócrata cristiano y los pequeños partidos protestantes se han opuesto a la ampliación durante el debate. Pero puede decirse que los democristianos recogen lo que sembraron, ya que la legislación del 93 fue iniciativa suya.

Aunque una gran mayoría de ciudadanos aprueba la eutanasia, últimamente se han elevado autorizadas voces de alarma. Tal es el caso de cinco intelectuales de ideologías diferentes dirigidos por el escritor y publicistas Willem Jan Otten, que, a raíz del caso Chabot, se unieron para publicar un libro desde sus diversas disciplinas: teología, derecho, filosofía y psiquiatría. El libro desaprueba la ayuda médica al suicidio y en general el deslizamiento ético que se produce en Holanda. Pero la prensa, paradójicamente, aplica el mismo grado de tolerancia para defender la eutanasia que de intolerancia para atacar a estos pensadores.

El escritor Willem Jan Otten ya dejó constancia de su actitud anti eutanasia en sus artículos y en una novela. Afirma que no son un grupo de activistas, sino que se unieron para intercambiar opiniones y que se conocían por sus publicaciones, no personalmente.

Otten y otro de los autores, el psiquiatra Koerselman, desenmascaran las expresiones "querer ayudar" y "por el bien del paciente", usadas por los partidarios de la eutanasia.

Un portavoz de la Nederlandse Patienten Vereniging, una de las asociaciones holandesas que aseguran la protección física y jurídica de enfermos en los hospitales públicos, ha revelado que tiene una avalancha de nuevos socios. Cuenta con 63.000 clientes y en las últimas semanas se han apuntado otros 5.000. El año pasado una investigación publicada en el British Medical Journal confirmó que en 1990 los médicos de cabecera de Holanda aplicaron la eutanasia a 25.306 pacientes, y demostró que el informe oficial de 1991 había intentado ocultar la magnitud real del problema (cfr. servicio 171/94).

Carmen Montón

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