Holanda: clases de paternidad para evitar el divorcio

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Amsterdam. La preocupación por los efectos del divorcio en los hijos ha llevado a varios ayuntamientos de Holanda a poner en marcha cursos gratuitos para madres y padres primerizos, con la idea de ayudarles a afrontar las dificultades de la crianza. Uno de los ejemplos piloto lo ha ofrecido este otoño el ayuntamiento de Amersfoort, ciudad al este del país.

“Insistimos en que el matrimonio no es solo un asunto privado”, explicó Ron van der Spoel en el pleno del ayuntamiento. Se refería a la frase con la que sus colegas descartaron su propuesta el año pasado. “Eso es política de avestruz –insistió–. La culpabilidad que crea [el divorcio] afecta a toda la sociedad. Los cursos no son una terapia, sino una mano que tiende la autoridad a modo de ayuda”.

Un año le ha costado a Van der Spoel conseguir el apoyo de sus colegas. El verano pasado, un grupo de trabajo encabezado por el concejal de asuntos sociales y un representante del Instituto holandés para la Juventud diseñó el curso, que ya ha empezado a impartirse. Hay otros parecidos en ciudades como Alkmaar y Eindhoven.

“Después del nacimiento del primer hijo, al convertirse la pareja en padre y madre, puede disminuir el entusiasmo en la relación” (Maarten van der Linde)

Uno de los impulsores de esta medida preventiva es el profesor de la Universidad Libre de Amsterdam Maarten van der Linde, psicólogo y autor de un libro para futuros padres, que apareció como e-book y que ahora está en vías de publicarse en papel.

“Las investigaciones científicas muestran que, en este tema, nunca se actúa demasiado temprano”, sostiene Van der Linde. “Después del nacimiento del primer hijo, al convertirse la pareja en padre y madre, puede disminuir el entusiasmo en la relación. Hay parejas que arrastran problemas durante seis años y entonces empiezan a pensar en una solución. Pero ya es tarde”.

Las últimas cifras publicadas por el ministerio de Justicia y Seguridad, relativas a 2015, hablan de 36.000 divorcios, que afectan a unos 70.000 niños. De las parejas que se divorcian, 5.200 no están de acuerdo con las decisiones del juez relativas a los hijos, como la custodia o el domicilio, y tiene que intervenir el Consejo de protección de menores. En el 22% de los casos en que hay desacuerdo, se acaba emprendiendo una investigación para garantizar el buen desarrollo de los hijos. Holanda cuenta con una población de 17 millones de habitantes.

Los cursos para padres jóvenes pretenden evitar el divorcio, con el argumento de que el daño que causa a los hijos es incalculable y, en el peor de los casos, irreparable. En la pragmática Holanda hay, además, otro argumento: el problema pasa factura al ciudadano a través de los impuestos. Pero es la primera razón la que más peso tiene en la opinión pública.

En la puesta en marcha de los cursos han influido, en buena medida, los blogs y las redes sociales, donde padres y madres relatan su experiencia. Un comentario frecuente es que separarse es mejor que divorciarse; entre otras cosas porque, una vez divorciado, ya no hay marcha atrás. La consolidación de estos cursos puede ser una herramienta para que más parejas alcancen el sueño que tenían al casarse: contigo para toda la vida.


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