Historia del alma

Página 1

Autor: Guillermo Serés

Galaxia Gutenberg.
Barcelona (2019).
460 págs.
23,50 €.

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Uno de los temas centrales del humanismo occidental es el estudio del alma. Por eso, resulta siempre atractivo encontrar ensayos que ayuden a comprenderla mejor. Es el caso de esta obra de Guillermo Serés, catedrático de literatura, que refleja cómo se ha entendido el alma en distintas épocas del pensamiento, desde los griegos hasta el Siglo de Oro. En el prólogo afirma que no pretende ofrecer un estudio completo o sistemático, sino hacer hincapié en lo que Platón llamaba la parte inferior del alma. En definitiva, su objetivo es reflejar cómo la literatura y la filosofía se han acercado al problema de las pasiones, los afectos y las emociones.

El recorrido que propone Serés comienza por el mundo homérico y culmina aludiendo a los primeros planteamientos sobre el alma de la filosofía racionalista. Al hablar del origen de la noción en la tradición griega, explica que no surge en un contexto religioso, como muchas veces se cree, sino que el término se empleaba para referirse al carácter animado de algunos seres, especialmente el hombre, frente a la realidad inerte. En este período llaman la atención dos aspectos. En primer lugar, la diferencia entre el planteamiento de Platón, que subrayaba la dimensión espiritual del hombre, y el de Aristóteles, que se centró en el carácter vivo del ser humano, sin separar la biología de la psicología. La segunda idea tiene que ver con el concepto de ate, es decir, con la pérdida de la compostura o cordura para dejar llevarse por las pasiones. La filosofía y la literatura mostraron desde un principio esta doble dimensión de lo humano.

Al entrar en la Edad Media, el autor explica con detalle cómo los filósofos y teólogos se enfrentaron a la divergencia entre una tradición más neoplatónica y otra de corte aristotélico. Es reseñable la parte dedicada a las pasiones en Tomás de Aquino: sin ser exhaustiva, refleja bien sus ideas en torno a ese tema.

Serés también reflexiona sobre la inmortalidad del alma y sostiene que la dimensión bio-psicológica del hombre encuentra en el problema de la muerte un escollo. Recorre de forma exhaustiva las distintas perspectivas sobre la condición espiritual del hombre para señalar las dificultades que surgen en torno a su condición inmortal. Ciertamente, sobre este asunto sería necesaria alguna puntualización. En este sentido, se incluyen dos capítulos muy interesantes, dedicados a santa Teresa de Jesús y a san Ignacio de Loyola. En ellos se presenta la originalidad de ambos, ya que, si santa Teresa no renunció a las pasiones, unidas al camino místico, san Ignacio propuso una comprensión más intelectualista del alma.

Historia del alma abre el horizonte porque tanto el contenido del ensayo como el gran aparato crítico, recogido al final del libro, ayudan a mirar más lejos e introducen a los lectores en el estudio del alma y sus pasiones como vehículo para comprender la unidad del ser humano. 


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