Havel. Una vida

Havel. A Life

Página 1

Autor: Michael Žantovský

Galaxia Gutenberg.
Madrid (2016).
798 págs.
24 € (papel) / 15,99 € (digital).
Traducción: Alejandro Pradera Sánchez.

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El 40 aniversario de la Carta 77 es un buen motivo para reencontrarse con la personalidad y la obra del escritor y ex presidente checo Václav Havel, que ni siquiera es una figura comúnmente apreciada en su país, donde se viven tiempos complejos para el europeísmo, uno de los signos distintivos de Havel. El nacionalismo y una política de tintes economicistas parecen haberse impuesto sobre los ámbitos de los valores y las ideas.

Por eso, resulta recomendable la lectura de la biografía de Havel, escrita por su secretario Michael Žantovský, una obra voluminosa que ayuda a conocer mejor al escritor, al disidente y al “político apolítico”. En el recuerdo siguen pesando algunas actitudes ingenuas del presidente Havel, como su apoyo a las intervenciones en Kosovo e Irak, que contribuyeron a excluirle del “panteón pacifista” de los Gandhi, Luther King o Mandela, y seguramente le privaron del Nobel que podría haber obtenido por sus tiempos de disidente.

Leer una biografía de Havel no es abrir la ventana a la nostalgia de un tiempo ido, sino encontrarse con la apasionante trayectoria vital de un “rey filósofo”, al estilo del preconizado por Platón, que llamaba en sus discursos a oponer la verdad y el amor al odio y a la mentira, aunque no siempre sus palabras fueran coherentes con su vida privada porque, después de todo, en Václav Havel se mezclaron la política, la intelectualidad y la bohemia.

Tampoco se podría comprender al político y escritor sin un cierto conocimiento de la literatura checa, que además es imprescindible para entender a los disidentes de la época comunista. No es difícil percibir el influjo de una inmortal obra literaria, Las aventuras del buen soldado Svejk, de Jaroslav Hasek, cuyo protagonista, en tiempos de la I Guerra Mundial, es calificado por sus superiores de hombre de espíritu débil, honrado, ingenuo e incompetente. Es un hombre que en su comportamiento va más allá de la legalidad establecida, y precisamente por eso, termina por exasperar a sus superiores. No otra cosa hicieron Havel y los otros disidentes, redactores de la Carta 77, que nunca pretendieron hacer un alegato crítico sobre la naturaleza del régimen comunista. Tan solo se limitaron a recordar a los gobernantes la necesidad del respeto de los compromisos internacionales

Václav Havel sigue siendo un modelo para todos aquellos que no quieren reducir la política a la mera ideología, y un estímulo para quienes no conciben la vida como un continuo estar esperando a Godot. En estas páginas nos reencontramos con un escritor inconformista, no solo limitado a hacer una crítica del burocratismo comunista. Su vida y sus obras también interesan a aquellos votantes de la democracia que, como el propio Havel recordó, también siguen esperando a Godot. 


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