Habrá cheque escolar en Washington

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Tras repetidos intentos desde 1995, habrá cheque escolar en Washington. El proyecto, aprobado por la Cámara de Representantes en diciembre (ver servicio 179/03), recibió la sanción final del Senado el 22 de enero. Este plan, el quinto en los últimos años -después de los de Cleveland, Milwaukee, Florida y Colorado-, tiene especial relevancia por afectar a la capital de la nación.

Como los otros, está pensado para dar a las familias la oportunidad de acceder a escuelas privadas de buena calidad. El Distrito de Columbia, territorio de la capital, ocupa el tercer lugar del país en gasto por puesto escolar público. Sin embargo, el 70% de los 79.000 alumnos a su cargo no alcanzan el nivel mínimo exigido en lectura y matemáticas.

Los alumnos de escuelas públicas calificadas de deficientes, según la evaluación prescrita por la última reforma educativa (ver servicio 179/01), tendrán preferencia para recibir el cheque. Pero podrán solicitarlo los de cualquier colegio, incluso privado, siempre que la renta familiar no sea 1,85 veces superior al umbral oficial de pobreza, definido en 36.000 dólares anuales para un hogar de cuatro personas.

Se han destinado al programa 14 millones de dólares, incluido un millón para gastos administrativos. Esto bastará para dar al menos 1.700 cheques por el coste de las matrículas en las escuelas elegidas, con un máximo de 7.500 dólares al año. El plan se experimentará durante cinco años a partir del curso próximo. La gestión se confiará a una entidad privada sin fin de lucro o a un organismo público, como el mismo consejo escolar del Distrito.

En los próximos meses habrá que elaborar la lista de escuelas privadas dispuestas a participar en el plan. Las principales candidatas son las de la archidiócesis católica, que ya han anunciado que ofrecerán casi 1.400 plazas, más o menos las que tienen vacantes. Para ser admitidos al programa, los colegios tendrán que demostrar buena gestión económica y no podrán seleccionar a los alumnos con cheque por criterios de sexo o raza.

La ley adjudica también nuevos fondos para la red escolar del distrito: 13 millones de dólares para las escuelas públicas y otro tanto para las charter schools (también públicas, pero autónomas). Esto es una concesión que el alcalde de Washington, Anthony Williams, obtuvo del Congreso, a cambio de apoyar el cheque.

Precisamente la intervención del alcalde ha sido muy importante. La mayoría republicana del Congreso tenía interés en implantar el cheque en la capital, de tanto valor simbólico; pero el Distrito de Columbia, con población de mayoría negra y demócrata, no parecía un lugar fácil. Cuando Williams, negro y demócrata, se declaró a favor del cheque, a despecho de la línea de su partido, el proyecto ganó posibilidades de salir. Los congresistas demócratas le han reprochado su «traición» y han prometido combatir la ley en el Parlamento y en los tribunales.

Pero Williams escucha a sus votantes, mientras que el Partido Demócrata está aliado con los sindicatos de profesores de la enseñanza pública, que son en todas partes los principales enemigos del cheque. El caso de Washington muestra que el cheque tiene partidarios fuera del electorado republicano: la gente de recursos modestos, que son quienes más sufren las deficiencias de la enseñanza pública.

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