Gran Bretaña: sanidad pública con proveedores privados

El servicio puede resultar así más económico y eficaz

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Los cambios en la sanidad pública británica (NHS) implantados por el gobierno conservador han abierto una puerta a la competencia. La competencia autorizada no es entre el sistema público y el sector privado por el favor de los asegurados, sino entre diversos proveedores que se ofrecen a prestar los servicios cubiertos por el NHS.

La reforma sanitaria permite a los hospitales y gestores del NHS contratar las atenciones sanitarias con los proveedores que ofrezcan mejores condiciones. De momento, esos contratos representan un volumen relativamente pequeño. En el año transcurrido hasta abril de 1993 el NHS firmó algo menos de 4.000 contratos para la prestación de servicios por valor total de 962 millones de libras. La mayor parte de los servicios contratados no son médicos, sino complementarios, como la limpieza. Y los proveedores son sobre todo otros hospitales del NHS: el valor de los servicios encargados a empresas privadas fue sólo de 267 millones de libras.

Pero la participación del sector privado tiende a aumentar, a medida que los hospitales del NHS sacan a concurso algunos de sus servicios, en busca de una solución más barata y eficaz. Hasta ahora, la mayor oferta es la de un hospital de Swansea que el año pasado invitó a compañías de toda Europa a pujar para hacerse cargo del servicio de cardiología, con un contrato que ronda los 6,5 millones de libras anuales.

Muchas compañías sanitarias privadas ven en el NHS un mercado interesante, así que presentan sus ofertas al sistema público. Varias empresas estadounidenses se han ofrecido para hacerse cargo de servicios del NHS en distintos distritos. Una de ellas aspira a gestionar la atención oncológica, y promete dar a los asegurados una atención más satisfactoria y económica aumentando los cuidados a domicilio.

Incluso es posible que dentro de un tiempo haya hospitales del NHS que sean de propiedad privada. Ya está en estudio un proyecto para construir el primero en Norfolk. Si se aprueba, el NHS contratará el hospital para que atienda a sus asegurados.

Por otra parte, el NHS ha excluido de la cobertura algunos tratamientos no esenciales, a fin de reducir las listas de espera y cumplir así la disposición del gobierno que exige que se atienda a los pacientes en un plazo máximo de 18 meses. Entre los tratamientos que se restringen o excluyen figuran la procreación asistida, la cirugía estética, las operaciones de cambio de sexo y las intervenciones para recuperar la fertilidad perdida por esterilización voluntaria.


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