Una serie de abogados, con estilo

The Good Wife

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Creadores y guionistas: Robert y Michelle King.
Intérpretes: Julianna Margulies, Chris Noth, Josh Charles, Cristina Baranski, Alan Cumming, Archie Panjabi.
Duración: 6 temporadas de 23 capítulos de 42 min.
Productora: CBS .
Emisión en USA: CBS. Desde el 22/9/2009 hasta la actualidad.
Emisión en España: Fox. La sexta temporada se emite desde el 27-01-2015 en Fox Life.
Público apropiado: Adultos (X)

(Actualizado el 5-02-2015)

Alicia Florrick ha cumplido los 40. Está casada y es madre de dos hijos adolescentes, Zach y Grace. Estudió Derecho en Georgetown con brillantes resultados y ejerció como abogada, pero lo dejó para ocuparse de su hogar y permitir que fuera su marido, el Fiscal del Estado de Chicago, quien triunfase en su carrera profesional.

El primer episodio de la serie –escrita por el matrimonio formado por Robert y Michelle King– empieza con la rueda de prensa en la que Peter Florrick presenta su dimisión como Fiscal del Distrito, al hacerse público que ha sido asiduo cliente de prostitutas además de afrontar otros cargos por corrupción.

Alicia decide volver a la abogacía y pide trabajo en un importante bufete, Stern & Lockhard & Gardner. Su valedor será Will Gardner, cotizado soltero, compañero suyo en la universidad. Diane Lockhart es la experimentada socia directora, una mujer elegante, con mucha clase.

El tono es sutil y el nivel de escritura de diálogos es alto y potencia los gestos, las miradas, el lenguaje no verbal

En un despacho de abogados

Mientras intenta ganarse el puesto en un entorno muy competitivo, después de 15 años fuera de ese ambiente, Alicia lucha por sacar a delante a sus hijos y se plantea la actitud que debe tomar frente a su marido, cuando después de su dimisión, es enviado a prisión, a la espera de juicio.

En el despacho tendrá que luchar por su puesto con un joven abogado treintañero, Cary Agos, ambicioso e inteligente. Kalinda Sharma es una investigadora que trabaja en los casos del bufete. Eli Gold es el maquiavélico asesor de comunicación de Peter Florrick.

Estas son las piezas principales de una serie cuyo título expresa a la perfección las intenciones dramáticas de un producto que, inicialmente, no parecía llamado a destacar. Y es que son muchas las series de abogados que se han hecho en la televisión norteamericana, con diversos tonos y planteamientos. Y no son pocas las protagonizadas por mujeres. Sin ir más lejos, Ally McBeal, Boston Legal y Damages.

Los actores protagonistas están bien elegidos y mejor dirigidos, y logran que al espectador le interese todo lo que les pasa

Prototipo de serie que va a más

The Good Wife empezó bien, con fuerza. Es una de esas series que funcionan, pero que crecen y suben de nivel, generando elogios en los comentaristas y los críticos de televisión, con un respaldo decidido de la audiencia.

En la segunda temporada, The Good Wife ya era una serie de mucha calidad, rodada con un aplomo y una solvencia notables, con unos guiones brillantes, personajes muy bien definidos y unos conflictos dispuestos con gran habilidad. El final de temporada es difícil de superar.

La tercera temporada lleva la historia por unos derroteros creíbles sin traicionar el tono seguido hasta ese momento, una tarea ardua que sus creadores han resuelto con destreza, no en vano ambos tienen experiencia en series anteriores de temática jurídica. La manera en que encuentran talones de Aquiles afectivos para todos los personajes principales es un alarde de talento.

La estrategia de los King ha sido clara: juicios o arbitrajes que concluyen en cada capítulo, complementados con tramas más duraderas que tienen a Alicia como referente. En esas tramas se involucran de manera muy poderosa el resto de los personajes principales, incluidos los dos hijos de la protagonista. Los clientes del bufete se enfrentan a procedimientos judiciales variados, desde el asesinato, la responsabilidad civil de grandes compañías, defensa de la propiedad intelectual, patentes, abusos, etc.

La serie culminó la tercera temporada con vigor y tensión, aunque hay tres capítulos (18-19-20) en los que hay un problema de tono verdaderamente acusado, jugueteando por primera vez con el dramedy (drama salpicado de elementos cómicos). El episodio final intenta igualar los poderosos cierres de la primera y la segunda temporadas. Es interesante estudiar la manera en que sus creadores han sabido desarrollar una historia que, como suele ocurrir con las series en las que se mezclan trabajo, familia y luchas de poder, tienen un alto riesgo al manejar los puntos de giro bruscos que acaban en callejones sin salida o conducen al uso irritante del socorrido pero chapucero deus ex machina.

En la sexta temporada, que comenzó a emitirse en septiembre de 2014 en EE.UU. y en enero siguiente en España, a Alicia se le ofrece una alternativa profesional. Puede presentarse candidata a fiscal del estado, o convencer a Diane de que se sume a su nuevo bufete. Diane pone la condición de que le den iguales voz y voto que los de Alicia y Cary. Pero este es acusado de tráfico de drogas y puesto en prisión preventiva. Mientras, Eli está convencido de que Alicia ganaría las elecciones a fiscal.

Buenas actuaciones

Aunque somos conscientes de las diferencias temáticas y de tratamiento, la referencia estructural más adecuada es nada menos que El ala Oeste de la Casa Blanca. Obviamente, The Good Wife no se acerca a la excelencia de la serie de Sorkin, que es, a nuestro juicio, la mejor serie dramática de largo recorrido (7 temporadas) de la historia de la televisión. Pero, en el panorama actual de la ficción dramática de gran grupo profesional, es la que más se acerca al nivel de The West Wing.

El casting es brillante. Los actores protagonistas están bien elegidos y mejor dirigidos. Tanto, que logran que al espectador le interese todo lo que pasa a cada uno de ellos. No hay apenas subtramas deleznables (las más flojas son las del hermano gay de Alicia y algunos vericuetos sentimentales de la promiscua investigadora Kalinda Sharma, un personaje en el límite de lo creíble) y los procesos judiciales civiles y penales son muy variados y sugestivos.

Van desfilando personajes invitados (jueces, abogados, clientes) que interactúan bien con los habituales. La actriz protagonista, Julianna Margulies, ha ganado el Emmy y el Globo de Oro. Se hizo famosa en la serie Urgencias, interpretando a la novia de George Clooney. La inglesa Archie Panjabi (la investigadora Kalinda Sharma) ganó el Emmy a la mejor secundaria en serie categoría drama.

La puesta en escena es elegante, los sets están muy bien iluminados. El vestuario y el maquillaje son excelentes. El tono es sutil y el nivel de escritura de diálogos es alto y potencia los gestos, las miradas, el lenguaje no verbal. El dinamismo de los juicios y los frecuentes cambios de escenario impiden el aburrimiento, en buena medida, por el acierto de no ir más allá de los 42 minutos.

Los personajes no están exentos de bajas pasiones pero, salvo excepciones que las hay, se evita el sexo explícito y la grosería. Es una serie para adultos en la que no es frecuente esa incomodidad de otras series que hacen gala de una tremenda rudeza.

El esmero fotográfico y musical, la calidad del montaje y unos guiones de esmerada construcción permiten el lucimiento de un gran elenco de actores a los que se ofrecen unos personajes enjundiosos enfrentados a situaciones interesantes.

El retrato antropológico es interesante, conecta con la actualidad y, aunque siempre hay exageraciones, el acercamiento a una de las enfermedades de la sociedad norteamericana, que podríamos llamar “litigiosis aguda”, es entretenido e ingenioso.


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