El Observatorio

Frente a las modas sociales, cultura familiar

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Muchos padres saben lo agotador que resulta tratar de inculcar unos valores en casa, mientras la sociedad empuja en otra dirección. El matrimonio Linda y Richard Eyre, autores de doce libros sobre temática familiar, han llegado al convencimiento de que el enfoque más efectivo para resistir la presión ambiental consiste en desarrollar una cultura familiar propia.

Es inevitable que los hijos reciban influencias del grupo de amigos, de internet, de los famosos, de la mentalidad consumista… Y los padres difícilmente podrán estar a su lado siempre para ayudarles a discernir. Lo que sí pueden hacer, sostienen los Eyre en el blog del Institute for Family Studies, es crear una cultura familiar que sea más decisiva que esas presiones externas. Para eso, recomiendan levantar una infraestructura con cuatro pilares:

1. Un sistema legal familiar. Establecer normas –pocas y claras– requiere habilidad pedagógica y frecuentes reuniones con los hijos para explicarles su sentido y por qué resultan necesarias para la armonía familiar, fijarlas juntos bajo la batuta de los padres, actualizarlas cuando se queden anticuadas, etc.

2. Una economía familiar. Enseñar a los hijos a administrar el dinero es una buena forma de enseñarles que todos tenemos responsabilidades, no solo derechos. Por ejemplo, la paga familiar no debería ser una especie de subsidio, sino una cantidad que guarda proporción directa con las tareas domésticas asumidas durante la semana.

3. Tradiciones y ritos familiares. Las celebraciones con ocasión de acontecimientos señalados unen a las familias y “dan seguridad e identidad a los hijos”. A veces se tratará de tradiciones recibidas en las familias de los padres, pero otras serán nuevas, distintivas de cada familia.

4. Patrones de comunicación familiar. Reservar un tiempo a la semana para hacer algo juntos y charlar, dando voz a los hijos, ayuda a todos a implicarse en la marcha del hogar. Además, es un momento ideal para revisar cómo van los tres puntos anteriores.

La infraestructura que proponen los Eyre es un marco general, en el que caben otros aspectos básicos de la cultura familiar, como la transmisión de la fe o la educación en virtudes. Y aunque desarrollar cada uno de esos pilares lleva tiempo, a la larga proporciona una coherencia educativa mayor que el mero poner parches. “Al igual que la infraestructura de una ciudad, una vez que se construyen [esos pilares] y funcionan de forma regular, todo lo demás funciona de manera más eficaz y eficiente”.


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