Francia: Disminuyen las diferencias ideológicas

Los sondeos muestran la aproximación en valores básicos

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Un estudio reciente sobre las encuestas francesas de opinión acerca de los valores, realizado por el Centre d'études et de connaisances sur l'opinion publique para el diario Le Monde (15-16 agosto 1999), muestra que tienden a atenuarse los antagonismos ideológicos entre la izquierda y la derecha. De algún modo, el informe confirma los cambios de mentalidad en los países más desarrollados: la izquierda se pliega a la economía de mercado y la derecha se hace cada vez más permisiva en materia de costumbres.

En Francia, más quizá que en otros países europeos, preocupan los problemas derivados de la inmigración. No resulta fácil armonizar la integración en la cultura unitaria de la República y el respeto a tradiciones culturales muy diversas. Abundan manifestaciones reales de cierto racismo, y los sondeos de opinión venían reflejando un incremento de la xenofobia desde 1985. En cambio, ahora se comprueba un retroceso, particularmente entre las capas instruidas de la población, que es semejante a izquierda y derecha (se pasa de un 44% en 1991 a un 28% en 1998). Tal vez, esa tendencia esté también en el origen de la crisis que sufre la extrema derecha, reflejada en sus pobres resultados en las elecciones europeas de junio pasado.

La mayoría de franceses acepta la economía de mercado (62% en la izquierda; 69% en la derecha moderada). El término "nacionalización" sigue siendo positivo para el 44% de la izquierda, pero en 1995 el porcentaje favorable era el 57%. Se abre paso con fuerza, por el contrario, la idea de "privatización".

Por otro lado, en enero de este año el 63% de los ciudadanos franceses manifestaba una actitud de tolerancia ante la homosexualidad: el 68% de la izquierda, pero un significativo 52% de la derecha. Esto vendría a confirmar que no existe "homofobia" en las iniciativas a favor de la familia, como tampoco en la pelea frente al PACS, "pacto civil de solidaridad", para amparar jurídicamente a las parejas no matrimoniales, todavía en trámite parlamentario.

Para la cuarta parte de los franceses, la gran prioridad es atajar la violencia y la criminalidad, un problema que en 1995 sólo un 6% tenía como preocupación dominante. La inseguridad es una prioridad absoluta para el 36% de la derecha moderada y para el 21% de la izquierda.

La aproximación aparece, incluso, en el ámbito educativo, cancha clásica de confrontaciones radicales entre la derecha y la izquierda. Hoy los franceses comienzan a coincidir en posiciones que, hasta hace poco tiempo, habrían sido tachadas de conservadoras o tecnocrática: para el 61%, la escuela debe dar ante todo el sentido de la disciplina y del esfuerzo; sólo el 36% sitúa la prioridad en crear espíritus despiertos y críticos (57% y 41%, respectivamente, entre votantes de izquierda). No debe de ser ajena a estas proporciones la progresión de la violencia y la inseguridad en los centros escolares, profusamente difundidas en los medios de comunicación.


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