Europa del Este emprende una nueva ola de privatizaciones

La parte del sector privado en el PIB varía entre el 60% y el 80%

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Aprincipios de los años noventa, la necesidad de salir del sistema económico comunista llevó a los países de Europa del Este a realizar una apresurada ola de privatizaciones. Ahora, para cumplir los criterios que impone su candidatura a la Unión Europea, estos países han emprendido un nuevo programa de privatizaciones. Con la experiencia adquirida, son más exigentes a la hora de buscar candidatos para las empresas públicas apetecibles, donde las hay.

La parte del sector privado en el PIB de estos países, que oscilaba del 10% al 30% a principios de los años noventa, varía ahora del 60% al 80%. Hungría y la República Checa son los más adelantados, con un 80%; Eslovaquia, con un 75%, y Polonia, con un 65%, ocupan un lugar intermedio; Bulgaria y Rumania son las más estatalizadas todavía, con un sector privado del 60%.

Los grupos de Europa occidental podían estar interesados al principio por las empresas de estos países como un medio para producir con menores costes. Ahora, con la perspectiva de la ampliación de la Unión Europea, se trata más bien de estar presentes en un mercado que, con 100 millones de habitantes, tendrá un peso importante en el conjunto europeo.

Según datos recogidos en Le Monde (17 mayo 2000), en sectores como telecomunicaciones, energía, hostelería o transporte aéreo, varios de estos países han abierto el capital de lo que eran empresas públicas a operadores privados. En el sector del agua, en vez de privatizar, se ha preferido por lo general la fórmula de la concesión, que permite confiar la gestión sin abandonar la propiedad; el servicio de basuras se adjudica también en muchas ciudades por concurso.

El sector bancario está resultando uno de los más difíciles de privatizar. Antes hay que sanearlo, pues a menudo se ha utilizado después de 1989 para sostener políticas públicas. En la República Checa, en Rumania, en Bulgaria, en Eslovaquia, varios bancos están en proceso de privatización.

La primera ola de privatizaciones tuvo un coste humano importante en pérdida de puestos de trabajo. Ahora, cuando la tasa de paro en varios de estos países afecta al 14% de la población, la conservación y creación de empleos puede ser un criterio importante a la hora de seleccionar candidatos en las privatizaciones.


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