Espaldarazo a la objeción de conciencia ante Educación para la Ciudadanía

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El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) ha declarado “claramente adoctrinador” el manual de la asignatura de Educación para la Ciudadanía de la editorial Mc Graw Hill. La sentencia da la razón a la familia de un alumno al que la Junta de Andalucía negó la posibilidad de objetar.

La batalla comenzó hace más de dos años. Una familia de un pueblo de Huelva decidió llegar hasta los tribunales para que se respetara el derecho a la objeción de uno de sus hijos, entonces en 3º de educación secundaria y hoy en primer curso de bachillerato. En primera instancia el TSJA les dio la razón, pero el recurso interpuesto por la Junta ante el Tribunal Supremo prosperó. La sentencia, de mayo de 2010, reafirmó la legalidad de la asignatura e invalidó la objeción del estudiante. Con todo, el texto del Tribunal Supremo dejaba abierta la posibilidad de impugnar los manuales concretos que dieran una visión sesgada de los contenidos educativos que se trata de transmitir.

Y eso es lo que hizo Abel Martínez, el abogado de la familia. La nueva sentencia dictada por el TSJA señala que el libro en cuestión (Educación para la ciudadanía. ESO. Juan José Abad) ofrece una “visión parcial del ser humano” y por lo tanto incumple los artículos 176.1 y 27.3 de la Constitución española. De ahí que el alumno no deba ser evaluado. Como ya terminó los estudios de secundaria -se tituló con la asignatura suspensa-, el abogado reclama que la nota sea modificada. La Junta de Andalucía ya ha anunciado que recurrirá de nuevo ante el Tribunal Supremo.

Los contenidos polémicos

Según el tribunal andaluz, el manual traspasa los límites de la asignatura en varios puntos. En primer lugar, hace una valoración de la historia “desde la cosmovisión de la izquierda”, con juicios doctrinarios. Un ejemplo es el relato que ofrece el libro de “el nacimiento del concepto de justicia social”, que se vincula directamente con pensadores socialistas como Owen o Marx. Asimismo, califica a la revolución estudiantil de mayo del 68 como “el gran triunfo de la juventud”; en cambio, el neoliberalismo “en principio, perjudica a todos los trabajadores, pero en especial a las mujeres trabajadoras”.

Otro capítulo controvertido es el dedicado a la sexualidad. Se aborda desde una perspectiva materialista y ridiculiza la “concepción tradicional”, vinculada al cristianismo. Además, se transmiten las ideas de la ideología de género: el sexo es una construcción cultural que no está sometida a la biología. Por tanto, todas las “orientaciones afectivas” son igualmente naturales y recomendables. Incluso intercambiables, según el momento. El libro dedica todo un epígrafe a defender la orientación homosexual.


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