Encontrar a Dios en el sufrimiento

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La vida de Joni Eareckson Tada impresiona. Antes de cumplir veinte años se quedó tetrapléjica a consecuencia de un accidente de buceo; ha padecido dolor crónico en los últimos años, y recientemente se le ha descubierto un cáncer de mama. Tada es famosa en EE.UU., donde su autobiografía se ha llevado también a la gran pantalla. Pero no es sólo un personaje público por afrontar de forma valiente y cristiana la enfermedad, sino también porque ha emprendido una importante lucha por mejorar las condiciones de vida de los discapacitados. Es también una activa cristiana evangélica y se ha opuesto públicamente al aborto y al matrimonio de personas del mismo sexo en conferencias y publicaciones periódicas.

En su nuevo libro, titulado A Place of Healing, intenta ofrecer consuelo a las personas que sufren y responder a la pregunta de por qué Dios permite el sufrimiento. Como reconoce en la entrevista concedida a Time (8-09-2010), el sufrimiento puede alejar a mucha gente de Dios y también hace que muchas personas se sientan culpables de su situación. Según Tada, es difícil aceptar el sentido del sufrimiento. “Simplemente no se quiere aceptar que Dios se encuentra también en medio del dolor. Preferimos escuchar a Jesús predicando dulces sermones sobre los lirios del campo”.

Pero si el hombre rehúye tanto del dolor, ¿por qué Dios permite el sufrimiento? Para Tada, Dios tiene prioridades diferentes; es más importante, entonces, la curación espiritual que la física. Aplicando estas enseñanzas a su propia experiencia, afirma que “si se me hubiera concedido una curación física cuando yo tenía 17 años, estoy segura de que no me hubiera dedicado a ayudar a personas con discapacidad en todo el mundo”.

Esto no significa que las personas enfermas no deban desear la curación; pero necesitan aprender también a sobrellevarlo y a vivir con él: solo así podrán encontrar paz y sosiego.


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