En la Universidad las becas se transforman en préstamos

Holanda se propone crear centros universitarios de elite

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Amsterdam. Con la presentación del presupuesto anual en la apertura oficial del Parlamento, el gobierno holandés ha reafirmado su decisión de elevar la calidad de la investigación universitaria y hacer pagar más a los estudiantes. La primera meta será conseguir que diez instituciones dedicadas a la investigación se coloquen al nivel de la más alta competencia internacional.

Para ese fin, la NWO (Nederlands Organisatie voor Wetenschappelijk Onderzoek) recibirá 100 millones del presupuesto estatal, 30 de los cuales serán adjudicados a investigadores altamente cualificados. Otros 20 millones anuales se dedicarán a promocionar a jóvenes investigadores, que darán continuidad a las investigaciones actuales.

Al margen de la Administración, tres universidades ya habían decidido crear sendas instituciones destinadas a formar a una elite intelectual con prestigio internacional: un instituto de la Universidad de Leiden que impartirá clases en inglés a graduados en Leyes e Historia; el Utrecht University College, donde estudiantes especialmente capaces realizarán estudios interdisciplinares durante tres años; por último, un instituto de la Universidad Técnica de Delft.

Por otro lado, con el fin de conseguir un mejor rendimiento académico de los universitarios, se están modificando las pautas de financiación estatal de los estudios. Desde el curso 1993/94 los alumnos costeaban la matrícula universitaria -alrededor de 2.400 florines- mediante una beca que ha ido disminuyendo en cantidad y exigiendo mayores requisitos para poder disfrutarla.

Este curso la beca será sustituida por otra beca de rendimiento académico de 425 florines mensuales que se transforma en un préstamo si el estudiante no logra terminar la carrera en los cuatro años previstos. Para disfrutarla se exige que el primer año el estudiante apruebe el 70% de los créditos, y en los siguientes sólo se tiene en cuenta el resultado final. (Antes la beca duraba seis años y exigía sólo conseguir la mitad de los créditos obligatorios del primer año). Si el estudiante no cumple los requisitos debe empezar a devolver el dinero, con un interés del 6%, al año y medio de finalizar la carrera, aunque puede acogerse también a la ley general para saldar deudas a plazos, que puede durar hasta 15 años.

Algunas asociaciones de estudiantes y decanos han criticado estas medidas. Sin embargo, el estudiante medio y el que acaba de entrar en la universidad parece no sentirse afectado. Según un estudio realizado en 1995 por la Universidad de Nimega, las restricciones de las ayudas públicas, en lugar de ahuyentar a los malos estudiantes, han frenado a los de menos dinero, con lo que se quedan en la universidad los alumnos que pueden contraer préstamos o cuyos padres pagan los estudios.

Carmen MontónLos ingleses pagarán parte de la matrícula

En Gran Bretaña la enseñanza superior trata también de mejorar sus prestaciones. Pero el camino que han tomado los 115 rectores reunidos en Sheffield no ha sentado bien ni al gobierno ni a los alumnos. El Comité de rectores y directores ha propuesto que los estudiantes empiecen a pagar a partir del año 2000 un tercio del coste de las matrículas universitarias mediante préstamos a largo plazo. Hasta ahora las autoridades locales pagaban a todos -excepto a los estudiantes a tiempo parcial o los extranjeros- el coste de la matrícula ordinaria (que oscila entre 750 y 4.000 libras). El Comité estima que los alumnos podrían empezar a pagar 1.200 libras en el año 2000 y hasta 2.400 libras en el 2005.

Según las autoridades universitarias, ahora cuentan con un 30% menos de dinero por estudiante que hace seis años, pues las ayudas públicas no han aumentado tan rápido como el alumnado. Los rectores -cuenta The Daily Telegraph (18-IX-96)- saben que la propuesta crea malestar social, que sirve indirectamente para presionar al gobierno a que inyecte más dinero.

Para atenuar la discriminación económica, los rectores prevén que los alumnos puedan pagar un tercio de la matrícula mediante créditos que devolverían a largo plazo (hasta 20 años) a la Seguridad Social con deducciones del 3% de sus ingresos. El plan asume también que las becas y los préstamos a corto plazo destinados ahora a cubrir los gastos de vivienda de los estudiantes sean reemplazados por préstamos a largo plazo por valor de 4.475 libras.


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