El Vaticano notifica errores doctrinales de Jon Sobrino

Son cuestiones referidas a la persona y a la obra de Jesucristo

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Aunque algunos medios de comunicación habían anunciado una condena con sanciones al teólogo español Jon Sobrino, la Notificación emitida finalmente por la Congregación para la Doctrina de la Fe consiste en una detallada explicación de los errores que sitúan parte del pensamiento del P. Sobrino al margen de la doctrina católica. La toma de decisiones acerca de sanciones canónicas, de haberlas, correspondería a la Compañía de Jesús, de la que forma parte, y al ordinario de su diócesis, arzobispo de San Salvador, Mons. Fernando Sáenz Lacalle.

Dice la Notificación que "dada la amplia divulgación" de los dos escritos de Sobrino analizados -"Jesucristo liberador. Lectura histórico-teológica de Jesús de Nazaret" (1991) y "La fe en Jesucristo. Ensayo desde las víctimas" (1999)- "y el uso de los mismos en Seminarios y otros centros de estudio, sobre todo en América Latina", la Congregación decidió adoptar el "procedimiento urgente" de examen, que incluso así ha supuesto un trabajo de cinco años (octubre 2001-noviembre 2006).

El proceso ha consistido en un examen por parte de peritos y miembros del dicasterio correspondiente, tras el cual, en julio de 2004, se envió al autor, a través del Prepósito General de la Compañía, el P. Kolvenbach, "un elenco de proposiciones erróneas o peligrosas encontradas en los libros citados". El teólogo respondió matizando parcialmente su pensamiento, pero "en sustancia, permanecían los errores."

Según la SCDF, las proposiciones erróneas contenidas en las obras del P. Sobrino afectan al núcleo de la doctrina cristiana, y se refieren a seis cuestiones.

1) Los presupuestos metodológicos en los que funda su reflexión teológica. La Notificación cita al P. Sobrino, que afirma que la "Iglesia de los pobres es (…) el lugar eclesial de la cristología". Y replica que "aun reconociendo el aprecio que merece la preocupación por los pobres y por los oprimidos, (...) el lugar eclesial de la cristología no puede ser la 'Iglesia de los pobres' sino la fe apostólica transmitida por la Iglesia a todas las generaciones". En la base de los errores está, afirma el documento, "la falta de la atención debida a las fuentes", especialmente las afirmaciones de Jesucristo referidas a sí y a su tarea salvífica, y el trato ambiguo que concede a los primeros Concilios cristianos.

2) La divinidad de Jesús. Sobrino no la niega "pero no la afirma con debida claridad y da pie a la sospecha de que el desarrollo dogmático (...) ha llegado a esta formulación sin una continuidad clara con el Nuevo Testamento". El documento señala que "la divinidad de Jesús ha sido objeto de la fe de la Iglesia desde el comienzo, mucho antes de que en el Concilio de Nicea se proclamara su consustancialidad con el Padre".

3) La encarnación del Hijo de Dios. A la vez, Sobrino refleja la teología del "homo assumptus", que pone en duda "la unidad de la persona de Jesucristo en las dos naturalezas, divina y humana".

4) La relación entre Jesús y el Reino de Dios. Sobrino sugiere que "Jesús y el Reino se distinguen de tal manera que el vínculo entre ambos resulta privado de su contenido peculiar y de su singularidad. (...) Al afirmarse que la posibilidad de ser mediador le viene a Cristo del ejercicio de lo humano se excluye que su condición de Hijo de Dios tenga relevancia para su misión mediadora". Pero "desde la época patrística" se ha considerado que "Jesucristo y el Reino en un cierto sentido se identifican: en la persona de Jesús el Reino ya se ha hecho presente".

5) La autoconciencia de Jesucristo. En los textos del P. Sobrino "desaparece de hecho el carácter único de la mediación y de la revelación de Jesús, que de esta manera queda reducido a la condición de revelador que podemos atribuir a los profetas o a los místicos", como "si Jesús fuera un creyente como nosotros". Sin embargo, la Notificación cita textos pontificios y el "Catecismo de la Iglesia Católica" para hablar del conocimiento inmediato que Jesús tiene del Padre: "Es ante todo el caso del conocimiento íntimo e inmediato que el Hijo de Dios hecho hombre tiene de su Padre".

6) El valor salvífico de la muerte de Cristo. La Notificación señala que "algunas afirmaciones del P. Sobrino hacen pensar que, según él, Jesús no ha atribuido a su muerte un valor salvífico". En las obras del teólogo "no se toman debidamente en consideración los pasajes evangélicos en los que Jesús atribuye a su muerte un significado en orden a la salvación". Sobrino deja abierta la posibilidad de que el sacrificio de Cristo tenga un valor meramente ejemplar. Hay que conceder a esto todo su valor, dice el documento, pero sin olvidar que "las afirmaciones del Nuevo Testamento y de la Tradición y el Magisterio de la Iglesia sobre la eficacia de la redención y de la salvación operadas por Cristo no pueden reducirse al buen ejemplo que éste nos ha dado. El misterio de la encarnación, muerte y resurrección de Jesucristo, el Hijo de Dios hecho hombre, es la fuente única e inagotable de la redención de la humanidad, que se hace eficaz en la Iglesia mediante los sacramentos".

ACEPRENSA

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