El tiempo regalado. Un ensayo sobre la espera

Lange Weile. Über das Warten

Página 1

Autor: Andrea Köhler

Libros del Asteroide.
Barcelona (2018).
168 págs.
14,95 € (papel) / 10,99 € (digital).
Traducción: Cristina García Ohlrich.

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“Esperar es una lata. Y, sin embargo, es lo único que nos hace experimentar el roer del tiempo y sus promesas”. Así comienza la escritora y periodista alemana Andrea Köhler este breve ensayo sobre el tiempo regalado, ese que nos ha sido dado entre el nacimiento y la muerte para que transcurramos junto a las cosas. No es lo mismo esperar que tener esperanza; mientras la esperanza se halla del lado del futuro, la espera está atrapada en el instante. Este vivir el tiempo en condicional ha generado la paradoja más conocida de nuestra época: la abundancia de falta de tiempo. No obstante, mantiene Köhler, mientras nos quede la espera, nuestra existencia tendrá una dirección y una meta.

La autora ensaya diversas formas de espera y de vivir ese tiempo regalado. Hace una fina fenomenología del monólogo de la espera con sus diversas fases: de la espera del amante, que muestra su debilidad siendo puntual, porque “el que espera es el que más ama”; del efecto desmoralizador de las salas de espera públicas, pues quien nos hace esperar nos ata a un lugar; del aburrimiento, ese latido del tiempo en uno mismo, que llega cuando ya ni siquiera sabemos qué esperamos; de la espera del príncipe azul, fantasía que aún pervive en la prensa del corazón; de la espera creativa ante la página en blanco, ese “titubeo antes del nacimiento” del que hablaba Kafka, que invita a que comparezcan las musas; del tiempo del esparcimiento, el cual no es ni un hacer ni un dejar de hacer y donde solo cabe ser; del sueño, la pausa más misteriosa de nuestra vida, que nos hace ensayar cada noche la espera de la que algún día no despertaremos.

Andrea Köhler hace notar que el gran fracaso de la sociedad tecnológica es que, a pesar de haber acortado los tiempos de espera, no los ha eliminado. Así, se da la paradoja de que con cada ahorro de tiempo crece la falta de tiempo, pues, como decía Maurice Blanchot, “al tiempo siempre le falta tiempo”. Ese es el estado de la espera, y esa la razón de que la paciencia se haya erigido en la virtud cardinal de nuestra sociedad de servicios. Por pura supervivencia, parte de nuestro equipo sensorial se ha adaptado al tiempo acelerado en que vivimos, pero también por pura supervivencia los sentimientos conservan su lentitud y constituyen el antiquísimo inventario que nos sirve de brújula en un mundo que ha olvidado que no se le puede meter prisa al trigo.

El tiempo regalado es un ensayo literario delicado y sugerente. Lo primero se trasluce por su cuidada escritura; lo segundo, por su estilo alusivo, lleno de referencias literarias, que nos acompaña hasta dejarnos ante el abismo de la especulación filosófica, allí donde surgen las preguntas esenciales sobre la temporalidad y donde nos preguntarnos si no será la espera un transcendental humano. Las reflexiones filosóficas a las que nos invita la autora quedan trazadas en el Epílogo, firmado por el filósofo Gregorio Luri, donde da cuerpo a algunas sugerencias, como la relación entre la conciencia, la sensibilidad, el deseo y la espera.


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