El sanador de caballos

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Autor: Gonzalo Giner

Temas de Hoy. Madrid (2008). 800 págs. 34,54 €.

La vida de Diego de Malagón cambia brutalmente cuando una partida de mercenarios almohades asesina a su padre y a una hermana y rapta a las otras dos. Jurando venganza, el joven se establece en Toledo, al servicio del albéitar (veterinario) Galib, oficio que seguirá desempeñando, con varia fortuna, en los diversos lugares donde le conduce la suerte: sirve en un monasterio en Fitero, luego a una familia noble en Albarracín, está a punto de ser ahorcado en Cuéllar y pasa después a ejercer como espía para los calatravos, antes de participar en la batalla de las Navas de Tolosa. El relato de sus peripecias alterna con las desventuras de sus hermanas, cautivas del califa almohade.

Gonzalo Giner ofrece otra aventura medieval más, donde tal vez el único ingrediente nuevo sea el oficio del protagonista. Por lo demás, tenemos ahí el cuadro de la España del XII-XIII, con sus judíos, moros y cristianos; nobles, siervos, menestrales, clérigos y cautivas. El autor cuida asimismo de no salirse de los cánones de la corrección política: uno se queda perplejo cuando lee, en boca de la hermana del califa: “en nuestra cultura a las mujeres nos está prohibido otro camino que no sea el del matrimonio”. Algo así como si dijese: “qué pena que no se haya inventado aún el teléfono”. Por ejemplo.

Eso sí, El sanador de caballos está lejos de los disparates sectarios de un Ken Follet. En lugar de eso, Giner, veterinario él mismo de profesión, ensalza el valor del trabajo y del estudio, así como del heroísmo y la fidelidad. Pero, en honor a la verdad, tanto lo uno como lo otro ocupan un lugar muy marginal en un producto donde prima la acción y que puede proporcionar unos cuantos ratos entretenidos en el metro... cuando lo editen en bolsillo y en dos volúmenes, por lo menos.


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