“El retroceso de la democracia en Nicaragua tiene nombre y apellido”

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Beatriz es una periodista nicaragüense de 40 años. Y en 40 años nunca había sentido miedo, hasta ahora. De hecho, Beatriz no es su nombre, pero en estos días en que el gobierno sandinista ha lanzado a la policía a disparar contra manifestantes, es mejor guardar la discreción. Ya han matado a un periodista.

Hablo con ella cuando los nicaragüenses se han echado a la calle en protesta contra un decreto del presidente Daniel Ortega, primero convertido en ley y posteriormente revocado, por el que se incrementarían las aportaciones de los trabajadores y la patronal al Seguro Social, así como se descontaría el 5% a las pensiones de jubilación.

¿Por qué esta decisión del gobierno sandinista?

— Todo esto viene porque, desde comienzos de año, el FMI le está diciendo al gobierno que el Seguro Social está endeudado, o incluso más: en quiebra, lo que significa que las pensiones de mi generación no están aseguradas. Si las cosas seguían así, al momento de yo jubilarme tendría que olvidarme  de mi pensión, porque no hay dinero.

Pero ya mucha gente está resintiéndose de los problemas que tiene el Seguro, porque muchos no reciben una buena atención médica, porque nuestros viejitos no tienen todos los medicamentos que necesitan… Y todo esto ya venía en la agenda de los medios desde 2017.

El gobierno, al principio, se sentó con el sector privado y con los sindicatos, preguntó qué se podría hacer, qué decisiones tomar, y hasta ahí todo bien. Pero entonces publicó la reforma del SS, sin el acuerdo del empresariado ni de los trabajadores; solo de los sindicatos sandinistas. Todo esto empezó a provocar un descontento, pues el aporte que iba a dar el gobierno era mínimo: ellos no sacrificaban nada, no iban a reducir personal, y no daban explicaciones de por qué se ha llegado a ese punto.

Entonces comenzaron a darse plantones espontáneos de la gente, no de partidos políticos. Eso es algo que en las redes se ha tratado de remarcar.

El gobierno sacó del aire la señal del canal 100% Noticias por no plegarse a su exigencia de suspender dos programas informativos

La huella de doña Rosario

¿Por qué se ha desatado la violencia?

Primero, los progobierno dicen que los manifestantes son vándalos, pandilleros, vagos. Y no es cierto: es gente que trabaja. Pero es que hubo jubilados que se manifestaron en Masaya, una de las ciudades más importantes, y la policía los agredió. Y que te toquen a tus abuelos, pues ya no.

La policía ha estado agrediendo abiertamente a los manifestantes. No respetan nada. Ayer, mientras iba a mi trabajo, en el semáforo había un grupo de 20 muchachas, solo con banderas y cazuelas, y llegó una patrulla de 15 antimotines y les lanzaron bombas lacrimógenas y las golpearon. Es excesivo, y obviamente la gente está respondiendo.

Pero además, tocaron una vena que creían dormida: los universitarios. Los policías se metieron en la Universidad Nacional de Ingeniería, y los muchachos se defendieron. Luego se metieron el jueves y el viernes en la Universidad Agraria, donde los jóvenes siempre han estado superbién organizados, y hubo heridos.

Ha habido protestas en varias ciudades…

– Sí, en Managua, Masaya, León, Granada, Matagalpa. En Estelí, según me dijeron, aunque no puedo confirmarlo, el ejército salió a contener a los manifestantes. Y hay heridos en todos lados.

La primera víctima fue un universitario, en la Upoli [la Universidad Politécnica, en Managua]. La policía utiliza balas de goma, y les tira de frente a los muchachos. A uno de ellos una bala le pegó en la garganta y le hizo un hoyo, literalmente. Vi la foto y me quedé espantada. Ese fue el primero, el 19 de abril.

Se sabe que el gobierno cerró varios canales de TV…

— Cuando comenzó todo, el miércoles 18, a media mañana el gobierno sacó del aire cuatro canales. Hay una compañía de cable que distribuye la señal, y solo esos cuatro estaban fuera. Los otros se veían perfectamente. Los interrumpidos fueron el 12, el 23, 100% Noticias, y el canal 51, que es el canal de la Iglesia.

Esto desató una protesta en las redes, y al día siguiente le devolvieron la señal a tres de los cuatro. Ahora están en el aire el 12, el 23 y el 51, que han seguido informando, poniendo las dos caras de la moneda. Pero a 100% Noticias, que es el que ha estado transmitiendo de manera permanente todo el conflicto y que distribuyó a sus periodistas por todos los puntos, no les han restaurado la señal. El director del canal, Miguel Mora, hizo público que lo condicionaron: que si no sacaba del aire dos programas de opinión que muchas veces han tocado temas sensibles para el gobierno, no les iban a devolver la señal. Y él dijo que no.

"Hay gente incluso que, siendo sandinistas de los años 80, te dicen: 'Yo no me fui a la montaña para esto; esto no es lo que yo pensaba'”.

Tú naciste poco antes del triunfo del sandinismo. ¿Crees que se ha producido un paulatino retroceso democrático en Nicaragua?

— Fíjate que sí, pero eso tiene nombre y apellidos: eso lo ha generado la vicepresidenta de este país, doña Rosario Murillo, esposa de Ortega. Es la que ha creado el caldo de cultivo para esto. La pasada semana, en medio de tanto revuelo, no le vimos la cara al presidente hasta el sábado. La que estuvo hablando fue ella, que cada mediodía, como de costumbre, da su discursito, y él, inexistente. Incluso ella fue la que salió a decir que el sábado al mediodía el presidente saldría a pronunciarse. El anuncio fue después de una semana de problemas y de diez muertos, y de que la policía haya estado incontenible.

Durante mi infancia y mi juventud, mi familia sufrió necesidades, como la mayoría de las familias. Pero en medio de todo eso, teníamos tranquilidad, porque estábamos de acuerdo con lo que estaba viviendo el país, y lo apoyábamos. Pero ahora yo no siento eso. Hay gente incluso que, siendo sandinistas de los años 80, te dicen: “Yo no me fui a la montaña para esto; esto no es lo que yo pensaba”.

Esta señora tiene tanta sed de control, que cometió el gran disparate de decirle a la Cruz Roja que no saliera a atender a los muchachos lesionados durante las protestas. Y la Cruz Roja sacó un comunicado diciendo que no los iba a atender. Pero la presión social hizo que salieran las ambulancias.

Del sandinismo, ni la sombra

¿Cuál es tu pronóstico de la situación?

— Esto no se va a calmar. La gente no quiere vivir el ciclo de violencia, pero pasa como cuando un marido golpea a su mujer y le dice: “‘Te he dejado el ojo morado, pero pasado eso, puedo sentarme a platicar con vos”. Y eso es lo que la vicepresidenta está diciendo: “Sentémonos, dialoguemos, resolvamos las cosas en paz”, pero siguen agrediendo a la gente. Ella ha desvirtuado totalmente todo lo que fue el sandinismo, que ya no es la sombra de lo que era. Hay chavalos a los que les pagan para que se pongan la camiseta y salgan a golpear a otros jóvenes.

En los 90, la policía jamás se metió en las universidades. Nosotros sabíamos que entrábamos y estábamos seguros. Pero el martes en la noche se metieron en la UCA, destruyeron toda la entrada principal, y hubo gente herida.

Los estudiantes de la Agraria han sido muy golpeados. Los sitiaron y no dejaban llevarles suministros. El viernes se empezó a recolectar ayuda –agua y alimentos enlatados– en la catedral de Managua, para llevársela  a los chavalos. Entonces la policía rodeó el templo para que la gente no pudiera llegar con su aporte. El cardenal, el viernes, cuando la policía quiso meterse en la catedral, salió y les dijo que no podían entrar; que no los iban a dejar pasar, a costa de lo que fuera, y se detuvieron.

Yo quiero que todo se calme, porque soy ciudadana de este país, y ando sola, y el viernes salí con miedo de mi oficina. Con tanta violencia en las calles, a lo mejor no te metes en el plantón, pero no eres inmune. No sé qué piensa esta señora, te lo juro. No sé qué le pasa por la cabeza.


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