El nuevo zar. Ascenso y reinado de Vladímir Putin

The New Tsar: The Rise and Reign of Vladimir Putin

Página 1

Autor: Steven Lee Myers

Península.
Barcelona (2018).
585 págs.
23,90 € (papel) / 13,99 € (digital).
Traducción: Nadia C. Volonté.

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Esta biografía de Vladímir Putin, escrita por Steven Lee Myers, periodista del New York Times y antiguo corresponsal en Moscú, es una obra muy completa, rebosante de detalles, con una estructura narrativa que infunde credibilidad y se lee como una apasionante novela.

Conocemos así la vida de Putin, con una infancia y juventud grises, de las que el presidente intentaría escapar para ingresar en el KGB. Sus estudios de Derecho, que solo fueron un paso obligado en su acceso a la inteligencia soviética, no le convirtieron en un jurista, sino en un defensor de lo que luego llamaría “la dictadura de la ley”, en la que la supervivencia y la grandeza del Estado ruso lo son todo. Por eso, Putin no lamentó la caída del comunismo como la derrota de una ideología, sino como una catástrofe para Rusia.

En efecto, para muchos ciudadanos soviéticos, el fin del comunismo representó la pérdida de sentido de sus vidas. En cambio, Putin, con casi cuarenta años, supo reinventarse, haciendo carrera política con Anatoli Sobchak, alcalde de su San Petersburgo natal. En su trayectoria pública se movió con discreción y, tal y como asegura Myers, era difícil saber lo que pensaba realmente. Su viaje por los círculos del poder le llevó luego a Moscú para convertirse en el hombre de confianza de Borís Yeltsin, antiguo aliado político de Sobchak. Será Yeltsin quien le abra el camino a la presidencia.

La segunda guerra de Chechenia, iniciada en 1999, y en la que no dudó hacer uso de encarnizadas represalias contra los rebeldes, le darán ante la opinión pública una imagen de juventud y vigor, todo un contraste frente a la senectud y fragilidad de Yeltsin. Myers explica sus intentos de acercamiento a Occidente y cómo sus dos primeros mandatos constituyeron un proceso clásico de concentración del poder. Al no poder optar a un tercer mandato consecutivo, Putin colocó en la presidencia a uno de sus protegidos, Dmitri Medvédev, sin autonomía para desarrollar una política distinta a la del primer ministro, que no era otro que el propio Putin.

Desde 2012, pese a un breve período de protestas masivas de la oposición, Putin empezó a sacar partido de sus éxitos en política exterior, como el apoyo a Asad en Siria o la anexión de Crimea. Así convenció a una gran mayoría de rusos de que Rusia volvía a ser una gran potencia, pese a las carencias democráticas o la situación económica.

El libro llega hasta 2015, pero nada ha cambiado sustancialmente hasta hoy. En expresión de Myers, Putin sigue solo en su Olimpo, y esto le lleva a una continua huida hacia adelante, en la que no importan ni las críticas ni las sanciones occidentales. En teoría, puede seguir gobernando hasta 2024. La incógnita es saber cuándo buscará un sucesor o si seguirá aferrándose al poder que, tarde o temprano, deberá dejar, buscando, eso sí, algún tipo de estatus protector. 

 


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