El legado de María Josefa Huarte

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Una versión de este artículo se publicó en el servicio impreso 18/15

El legado de María Josefa Huarte (1927-2015) se compone de medio centenar de obras pictóricas y escultóricas. Entre los nombres que figuran en esta colección están algunos de los artistas españoles más internacionales de la segunda mitad del siglo XX, así como de autores extranjeros, cuya obra está ampliamente reconocida por la crítica. En total, 18 artistas como Pablo Picasso, Vasili Kandinsky, Mark Rothko o Eduardo Chillida, tres de los cuales, Pablo Palazuelo, Jorge Oteiza y Antoni Tàpies, están representados con un importante número de obras.

La colección de fotografía

A dicha colección se añade el antiguo Fondo Fotográfico de la Universidad de Navarra, que se inició en 1981 con la recepción del legado de José Ortiz-Echagüe (1886-1980), uno de los principales fotógrafos españoles del siglo XX. A raíz de esta primera donación, la Universidad fue reuniendo diferentes colecciones y legados que se constituían en el Fondo, inaugurado en 1990.

Con los años, ha ido ampliándose hasta agrupar 14.000 fotografías y 100.000 negativos desde el siglo XIX hasta la actualidad, que cuenta con artistas contemporáneos (Joan Fontcuberta, Lynne Cohen, Roland Fisher, o Javier Vallhonrat), otros relevantes de la historia de la fotografía del siglo XIX (el vizconde de Vigier, Alphonse de Launay, Gustave Beaucorps, Jean Laurent o José Martínez Sánchez), representantes de la “nueva fotografía” del siglo XX (Pere Català Pic o Josep Renau), o fotoperiodistas (como Robert Capa, Agustí Centelles o Henri Cartier-Bresson).

Las fotografías del legado de José Ortiz-Echagüe incluyen todos los grupos temáticos que desarrolló el fotógrafo en su fructífera trayectoria: sus primeras fotografías realizadas en el norte de África, y las series que componen sus cuatro libros fundamentales: España. Tipos y trajes (1929), España. Pueblos y paisajes (1939), España mística (1943), y España. Castillos y alcázares (1956), a las que habría que sumar el grupo de imágenes familiares.

A este legado inicial se sumarán con el tiempo las colecciones de Víctor Méndez Pascual y Robert Hershkowitz, que contiene una serie especialmente valiosa de fotografías del siglo XIX. A ellas se sumará, la colección Juan Naranjo, más rica en piezas contemporáneas.

El edificio de Rafael Moneo

El edificio del museo se divide en 3 plantas con total de unos 12.000 m², tiene doce salas expositivas –con un suelo expositivo de alrededor de 3.000 m²–, un auditorio con 750 butacas, dos talleres, un restaurante, una biblioteca, un aula, dos salas didácticas, dos salas de proyecciones, oficinas y almacenes, además del hall, el foyer, los vestíbulos y otros servicios. La cubierta del edificio está diseñada para que sea transitable.

Este edificio ha sido diseñado teniendo en cuenta el contexto universitario donde está integrado. Por ello, las salas didácticas del sótano 1 se encuentran junto al escenario del auditorio y estarán destinadas a los ensayos de los grupos de teatro, coro y orquesta universitarios. Por su parte, las aulas y talleres se destinarán al fomento de las artes plásticas y visuales entre los estudiantes. La sala de proyecciones permitirá el visionado de cine en la Universidad, y la biblioteca, que albergará libros y publicaciones de arte contemporáneo, servirá como lugar de encuentro, estudio y consulta de los alumnos.


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