El hombre lobo

The Wolfman

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Director: Joe Johnston

Guión: Andrew Kevin Walker, David Self. Intérpretes: Benicio Del Toro, Emily Blunt, Anthony Hopkins, Geraldine Chaplin, Hugo Weaving. 125 min. Jóvenes-adultos. (V)

Tras una azarosa producción, se estrena esta película que versiona la de 1941, dirigida por George Waggner y escrita por el alemán Curt Siodmak, hermano del director Robert y como él fichado por la Universal, tras huir ambos de Alemania al subir Hitler al poder.

En la Inglaterra victoriana, un actor de gira por Estados Unidos tiene que volver a la mansión campestre familiar. Su hermano aparece muerto junto a la casa, y su cadáver presenta terribles heridas.

El tejano de 60 años Joe Johnston es un director eficaz, y así lo ha demostrado en películas como Rocketeer, Jumanji y Cielo de Octubre. No fue él quien hizo la preproducción y, al subirse en marcha al proyecto rodado en bellas localizaciones inglesas, se ha visto obligado a rodar material adicional y a remontar la cinta. Todo eso se nota, y mucho, en una película que tiene unos enormes problemas de guión, que sorprenden cuando te enteras de que los autores de la historia (recordemos que es una adaptación de una película antigua que funcionaba perfectamente) son dos profesionales con experiencia, autores de los libretos de Camino a la perdición, Seven, Trece días y Sleepy Hollow.

El defecto principal es que los personajes no evolucionan bien. Hay actitudes totalmente incomprensibles, especialmente la de Sir John Talbot (Anthony Hopkins) hacia su hijo Lawrence. Así las cosas, la trama se va al garete, y la pérdida de tensión dramática y de aliento romántico se intenta arreglar con mucha sangre y casquería variada en secuencias de acción rodadas en plan superhéroes de la Marvel. Esa opción valió a la cinta ser calificada en Estados Unidos como R (para mayores, por horror sangriento y gore), lo que supone que ningún menor de 17 años podrá verla sin ir acompañado de un adulto. Y hay que recuperar los 85 millones de dólares invertidos...

Entre los tres montadores (uno de ellos, nada menos que Walter Murch, el de una de las películas de producción más tortuosa de la historia del cine, Apocalypse Now) intentan arreglar la cosa, pero no hay manera y queda algo muy aburrido. Cosas del cine, un arte complicado.


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