El hígado de Prometeo

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Autor: Jorge Bustos

Nobel.
Oviedo (2016).
292 págs.
20 €.

Jorge Bustos (Madrid, 1982) escribe en el diario El Mundo y colabora en diferentes medios de comunicación. Es una de las voces más prometedoras del periodismo actual. El hígado de Prometeo fue finalista del Premio Internacional de Ensayo Jovellanos en 2016. Es autor también de La granja humana, libro a mitad de camino entre la reflexión ensayística y el análisis periodístico de la actualidad.

Su nuevo libro reúne conferencias y artículos publicados en diferentes revistas. El hilo conductor está marcado por el texto “El hígado de Prometeo”, que ofrece una radiografía muy personal de “las raíces culturales del futuro”. En él realiza una apasionada defensa de los valores humanistas, que siguen estando vigentes a pesar del auge de la filosofía de la sospecha y de lo que George Steiner ha llamado “el fascismo de la vulgaridad”.

Sorprende la familiaridad con la que Bustos cita a los clásicos. Sus referencias son amplias y variadas, lo que le permite criticar de manera original los vaivenes de la actualidad. La suya es una mirada humanista, a la que añade el ingrediente del “pesimismo ilustrado” y una acusada vena periodística. El resultado es un estilo irónico y muy efectivo.

Una constante en estos textos es la influencia de un grupo de periodistas españoles del siglo XX, hoy muy valorados y editados: Manuel Chaves Nogales, Julio Camba, Josep Pla, César González Ruano y Wenceslao Fernández Flórez. Otra referencia son los escolios del escritor colombiano Nicolás Gómez Dávila, “el hombre que nos vengó de la modernidad”, como lo define Bustos.

Al hilo de noticias de actualidad, escribe sobre otros escritores y artistas claves para entender el presente, como Chesterton, Eugenio Xammar, Stefan Zweig, Hannah Arendt, Salvador Dalí… Concluye el libro con una serie de artículos muy divertidos con los que el autor ridiculiza algunos tics culturales dominantes, como el “prestigio intelectual del coaching”, una vista a un spa, la omnipresencia de las series de TV, la agotadora metáfora del selfie o la inevitable convivencia con las redes sociales.

Bustos, como sus declarados maestros periodísticos, tiene la habilidad de no aburrir y de encontrar entretenidos argumentos a favor del humanismo.


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