El fin de la banca

The End of Banking

Página 1

Autor: Jonathan McMillan

Taurus.
Barcelona (2018).
320 págs.
19,90 € (papel) / 9,99 € (digital).
Traducción: María Luisa Rodríguez Tapia.

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¿Cabe esperar otra crisis financiera? Sí. ¿Podría evitarse? Sí. ¿Cómo? Con la configuración de un nuevo sistema financiero en el que sería “irremediablemente necesaria” la desaparición de la banca. Así responden a estas tres cuestiones, de manera directa y contundente, los autores de este libro, porque detrás del pseudónimo “Jonathan McMillan” se ocultan Jürg Müller, periodista, doctor en Economía y redactor en el Neue Zürcher Zeitung, y “Jorge”, nombre con el que se ha hecho llamar en España un profesional en activo del mundo de la banca que desea permanecer en el anonimato.

Este ensayo, tal y como manifiestan sus autores, surge de su decepción con lo que se ha escrito sobre el papel de la banca en la crisis financiera de 2007. Consideran que las explicaciones que se han dado no han llegado al fondo de la cuestión. Dividen su análisis en tres partes, en las que se abordan el funcionamiento ordenado de la banca en la era industrial, el descontrol generado en la era digital, y la presentación de un nuevo sistema financiero como respuesta al entorno y contexto en el que nos encontramos.

En la era industrial, la regulación bancaria permitía un control sobre el crédito, y en definitiva, sobre la capacidad exclusiva de la banca de generar dinero. Pero a partir de la década de los 70, con la irrupción y el desarrollo de las tecnologías de la información y de la comunicación que dieron paso a la era digital, han ido apareciendo nuevas formas de actividad y organización bancarias que dificultan o evitan el funcionamiento eficaz del marco regulatorio, generando distorsiones en la economía real. Por ello estiman los autores que la actividad bancaria está descontrolada.

En consecuencia, el sistema bancario se convierte en un “proyecto público-privado disfuncional, ya que las instituciones bancarias asumen riesgos excesivos persiguiendo grandes beneficios, sabiendo que, si las cosas van mal, las pérdidas las asumen los Estados”. Si a este comportamiento se le suma que las tecnologías disponibles permiten satisfacer las demandas domésticas de liquidez, así como acceder a financiación para desarrollar proyectos recurriendo a préstamos entre particulares (P2P, peer to peer), a mercados virtuales o al uso de criptomonedas –como el bitcoin– la banca, concluyen, ha perdido “su razón de existir”.

No obstante, los autores consideran que para “terminar con la banca” es necesario redefinir el papel que en el sector financiero han de desempeñar el sector público y el privado. En este sentido, la intención del ensayo es demostrar que es posible un sistema financiero sin que el protagonismo principal lo ocupe la banca, tal y como ha ocurrido hasta ahora. Si considerásemos que mediante su propuesta lo consiguen, quedaría por resolver una cuestión no menor: cómo se podría y debería abordar la ineludible transición. Los autores son conscientes de las dificultades y riesgos que esa fase entraña, pero no entran en ello. Lo que parece innegable, por lo que a la actividad bancaria y nuestra interacción con ella se refiere, es que el proceso está en marcha.


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